Recuerdos de una tarde por Valladolid

         Recuerdos de una tarde por Valladolid


¡Hoy no es un buen día para morir!
Mi corazón ya no siente más el abrupto desenfado que solías producirle, al no saber de ti.
Pero deja que la mente vuele,
que los prados vuelvan ha emanar el olor que tu piel procuraba sembrar en mi.


Quizá la tarde te vuelva ha invocar ahora que el sol esta apunto de partir.
Quizá tu sombra vuelva a ser aquella silueta que alguna tarde caminando por las calles en Valladolid tropezara conmigo.


¿Recuerdas como solía acechar tu imagen?.


Me quedaba parado en alguna de las tantas esquinas, refugiado, mientras mis labios musitaban tu nombre al verte salir de la iglesia en donde te conocí.


Ahora veme aquí,
postrado al pie de esta ventana, sólo, vigilando como sombra sigilosa tu vida a mi paso, esperando que algún día, al ir deambulando entre las casas de este pueblo, te asomes de alguna de ellas y me recuerdes en donde te perdí.