La semana anterior comunicadores pertenecientes a la Asociación por la Defensa del Periodismo Profesional, realizaron un mitin frente a las instalaciones del Ministerio publico en esta capital-Tegucigalpa- para exigir la expulsión de centenares de seudo periodistas que inundan la mayor parte de los Medios de Comunicación bajo la protección de coordinadores de noticiarios y los propietarios de las empresas relacionadas con esta actividad.
El malestar de los egresados de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) y agremiados al Colegio de Periodistas de Honduras (CPH), se hace notar a raíz de el involucramiento de personas que escudados en un carnet que emite la Asociación de Prensa Hondureña (APH) alegan tener el derecho de ejercer la labor periodística en cualquier ámbito de la comunicación, posición que es desvirtuada por el propio presidente del CPH, Juan Ramón Mairena.
Mairena, aclaró a través de una estación radial que el hecho de portar el documento no significa que les da el derecho de usurpar una función que es regulada exclusivamente por el organismo colegiado y su alcance es exclusivamente para desempeñarse en el ámbito de su competencia.
En mi apreciación personal y experiencia como comunicador desde hace 14 años, observo un panorama viciado por personas que sin contar con la suficiente altura moral ni ética se involucran en labores que requieren de un compromiso con la población, pero lastimosamente nos enfrentamos a una situación que por el momento se torna incontrolable.
Podemos encontrar en los principales Medios de Comunicación a ingenieros, doctores, abogados, camarógrafos, fotógrafos, políticos, policías, militares, cronistas deportivos y hasta enfermos alcohólicos dirigiendo espacios que requieren del manejo académico de la información, no se trata de desmeritar los puntos de vista de estos sujetos y su derecho a la libre emisión del pensamiento, pero en la mayoría de los casos, el hecho de ignorar los preceptos que rigen la labor periodística los orillan a cometer abusos, denigran, difaman, chantajean y ocultan la veracidad de los hechos a cambio de favores.
Lo anterior lo expreso porque en Honduras actualmente la información es un verdadero negocio para quienes en algunos casos ven en un micrófono, una grabadora o una cámara de video la oportunidad de hacerse de unos centavos mas, de miles o millones de lempiras en otros, poniendo en entredicho la honorabilidad de todo un gremio que se preparó en las aulas universitarias para enaltecer su profesión.
Obviamente el problema de la proliferación de “ilegales” en el oficio periodístico es complejo y data desde el momento de la fundación del propio Colegio de Periodistas (CPH) cuando era ausente la preparación universitaria, fue conformado por personas empíricas, muchos de ellos aun ocupan posiciones importantes sin permitir las transformaciones que se necesitan a su interior y lo manejan como parte de su patrimonio particular.
Quién puede negar que a lo interno del mismo CPH existen serias dificultades respecto a la necesidad de dar un nuevo giro a dicha institución, cambios que permitan depurar las enormes trabas que restan credibilidad a su funcionamiento; centenares de periodistas permanecen al margen, sin afiliarse, debido a los manejos misteriosos de los recursos que solamente benefician a los miembros que conforman lo que se conoce como “la argolla” del organismo colegiado.
No obstante quiero destacar el papel que desempeña en los últimos días su presidente, Juan Ramón Mairena, al reaccionar al clamor de los manifestantes asediados por “jaurías de lobos” que desprestigian la profesión sin ningún control y mostrarse dispuesto a realizar cualquier acción que se encamine al adecentamiento del ejercicio periodístico, esta actitud es bien vista por todos nosotros, al menos demuestra la sana intención de romper el tabú que mantiene al CPH como un ente sin proyección hacia afuera.
Constantemente se puede ver en las diferentes instituciones o fuentes informativas que el camarógrafo que hasta esta semana laboro en el programa tal, hoy porta su micrófono y su propio camarógrafo porque comenzó como “reportero” y “presenta” un programa informativo en X canal de televisión, esto no es egoísmo, simplemente se trata de que, yo como periodista difícilmente me voy a dedicar a realizar una cirugía o a extender una receta medica sin contar con la preparación académica.
Es cierto que se debe respetar la libertad de expresión, pero últimamente este concepto se mal interpreta por los oportunistas que piensan que ese precepto constitucional les abre las puerta para usurpar una función que es la del ejercicio periodístico, la verdad es que una cosa es libre emisión del pensamiento, libre expresión o derecho a la información y otra cosa es quiénes están calificados para ofrecer esa información, en todo caso la libertad se utiliza para emitir una opinión particular o para acudir al derecho de replica.
Por todo lo expuesto anteriormente, al gremio de periodistas profesionales les preocupa que en nuestro pais la sociedad ya no distingue quiénes lo son y quienes no, porque a diario son sorprendidos por gente que aparece de la noche a la mañana como tal, aclaro, algunos de los nuevos son jóvenes recien egresados de la UNAH, para ellos toda nuestra consideración, pero otros son agentes extraños que movidos por las "facilidades" que les da
el medio, extosionan y ponen en mal predicado la sagrada labor de informar.
Alex Espinal
Periodista
