Soneto inspirado en un grupo de docentes universitarios, y a ellos/as dedicado, cuyo cuadro europeo no cabe en el estrecho marco carpetovetónico.
Como cantó Serrat, “Algú vol fer entrar el clau per la cabota”, o sea, “aún hay alguien que quiere introducir el clavo por la cabeza”.
Licurgo, el gran legislador de Esparta,
dábale mil revueltas al caletre
– ¿Lograré, ¡Ay de mí!, sin Magna Carta
poner en solfa a tanto petimetre?
Legisla legislando, un mamotreto
parió; oíd, si queréis, buenas gentes
cómo el insigne prócer, por decreto,
selló las normativas pertinentes.
Decreto y mando que a partir de hoy:
mujan cabras y ovejas en fenicio,
cargue el auriga en su lomo al caballo,
corra por la montaña el rodaballo
y todo hombre se llame Mauricio.
Por la barbas de Zeus y ser quien soy,
legislador de oficio,
cúmplase a rajatabla esta alcaldada
aunque luego no sirva para nada.
Ricard Monforte 11.05

