ArtÃculo
ROLANDO REVAGLIATTI
“LA CABEZA”
Personaje Único: MUJER
INDUMENTARIA:
a) Traje sastre negro, mal hecho.
b) Blusa con puntillas.
c) Medias marrones. Varios pares superpuestos. Enrolladas apenas más arriba de las rodillas.
d) Zapatos nuevos.
ESCENARIO:
a) Un banquito .
b) Una muñeca sin cabeza . Mide 1,70 mts. Sin ropas. Parece un ser humano. Extendida, hacia arriba, en mitad del escenario, con piernas a proscenio y abiertas. Delante y a un par de metros del banquito.
INDICACIONES:
a) La MUJER talla con un cortaplumas un pan de jabón durante casi todo el transcurso de la representación.
b) En las tres instancias en que la MUJER toma contacto físico con la muñeca queda con cabeza a proscenio.
El escenario a oscuras. Se enciende una luz. Y otra. Y otra. Así todas las demás. Pausa.
MUJER ( sentada al lado del banquito ): Nosotras no la matamos. Se murió sola. Se murió porque se tenía que morir. Cuando se tenía que morir. Nosotras la cuidamos desde que nació. No. Desde que nacimos. La cuidamos, le damos de comer… La fregamos, le hundimos los bichitos en el agua, le cantamos el bolero. Nos portamos bien. Ella no. Ella a veces se portaba bien. Nosotras no. Nosotras no la matamos. Se murió sola. La cuidamos desde que nacimos. “Ella es tu hermana…” “Y ella es tu hermana…” Ella no. La cambiamos, le damos de comer. Ella le cantaba el mismo bolero que le gustaba. Bajito. No podemos hacer nada más nosotras. La fregamos con “puloil”. Cuando aparecían las manchas enseguida las pintábamos. Ella se consiguió el esmalte y le pasábamos el pincelito. Le hacíamos un poco de cosquillas pero nos miraba con gratitud. Ella se murió sola. No. Nosotras estábamos pero no la matamos. Se equivocan. Se equivocaron con nosotras. Pensaron que nosotras la ayudamos. Le traíamos vino y le cantábamos el bolero. Más ella que yo. Le cantaba. Pero nosotras le traíamos el vino.
Pausa.
Me la voy a poner cuando la termine. Tiene que quedar bien hechita. Si no, no la quiero. No me la pongo ni medio. Pasó una mujer y se creyó que la tenía. Me dijo no sé qué de las orejas. Se creyó que la tenía puesta. Me la vio en la falda y no se dio cuenta. Me dio una lata con miguitas. Me dijo: “Tome, para ustedes”. La señora esa no es de acá, pasaba. Me cuesta la boca. Sobre todo porque queremos tener una boca que sirva para reírse. No que haga así ( hace un pequeño gesto con la boca ) un poquito. Queremos que se ría. Que carcajee. Con ruido. ¡No nos interesa que no quede fino! Ella no se rió nunca. Se murió sola. Si se hubiera reído alguna vez no hubiéramos tenido que estar siempre con ella vigilándola, no nos hubiera pedido nada. Se hubiera entretenido sola. Se hubiera reído. Las que no me salen no las tiro más, las guardo en la lata. Nos vamos a hacer una cabeza con pelo de miguitas.
