Diurnos y nocturnos: la ciudad detenida, sin entrar en detalles

Entrevista

El arte abstracto sigue interviniendo la ciudad de Las Tunas. Los artistas de la plástica se han tomado en serio lo de dialogar sin figuraciones. No les interesa. Es mejor aludir que explicitar. Los temas parten de lo real una veces, otras de lo psicológico; pero la intención va más allá de lo puramente visual para aprehender voluptuosidades en la pincelada, el gesto, la materia… En Radimis Borges Tamayo (Las Tunas, 1968), la abstracción lo acerca a la ciudad como el viajero sediento del agua natal.

Este singular artista de la plástica se aleja, pero retorna a la simiente: al contexto de las artes visuales tuneras. Diurnos y nocturnos , muestra personal de este joven artífice, llega a la Casa Iberoamericana de la Décima, imbuida de una aptitud abstracta renovada, a tono con el horizonte plástico actual. Lienzos que de alguna manera aguzan la mirada de los espectadores por reconocerse en cada rincón, en cada muro de la ciudad.

Es difícil sustraerse a la huella que deja la ciudad en cada uno de nosotros; lo es más cuando se ha vivido una parte considerable de la vida con el ancla en tierra, en nuestra porción de tierra propia, de juegos, de sueños…Es sintomático el hecho de que creamos cierta dependencia al laberinto por donde aprendemos a caminar. Luego no queremos otro hilo para guiarnos como no sea la invisible cuerda que nos lleva al principio.

Atados a ella articulamos una visión singular del contexto, aprehendiendo circunstancias sin importar la hora ni el momento. Respiramos la ciudad, como quien salta alegre por los travesaños del riel. Alegremente, como niños. Y es que desde esta perspectiva comenzamos a atrapar sueños. De modo que, Borges Tamayo sueña la ciudad anclado en el trópico, en el bullicio del tráfico, en el desorden polifónico de cualquier ciudad cubana.

Ciudades que se encuentran cerca del transeúnte más desorientado, que abrazan al más apresurado de los hombres en un armónico entramado de calles y vericuetos. No importan las procedencias ni las estirpes, aquí el color es impronta que simplifica y aglutina en un mismo contexto las apariencias, las creencias de los hombres. Nada escapa a la pupila, al trazo del pincel en fuga, sin encadenamientos. La visión es rápida, deja escapar detalles, pero no es eso lo más importante.

Este artífice de la ciudad prefiere atrapar espacios, sintetizar entramados y respirar el calor de aquellos escenarios citadinos por donde se nos escapa la vida; rechazar toda identificación con el mundo cognoscible. En sus lienzos percibimos la contingencia de lo bello atrapado en la gestualidad pictórica, en el trazo fugaz; en cada ángulo simulador de encuentros, de entrecalles.

No hay mejor regla en Radimis que la de equilibrar estructuras apoyado en el color cálido, que lo torna sensible a las armonías y a las discordancias, a las cadencias y a las convulsiones de la ciudad. Es por ello que este artista recurre a despojar la pintura del contenido anecdótico; no busca la representación de la realidad palpable. Notamos cierta referencia al neoplasticismo, pero solo en apariencia, pues no existe en estas obras el cálculo matemático, frío, del holandés Mondrian.

Diurnos y nocturnos , fusiona calma y movimiento, el paso sosegado y la prisa del caminante. Convergen el tiempo y el espacio preciso que obliga a repasar la ciudad, a reconocernos en el camino a casa, en esa sutil sincronía donde la historia se torna ápice, y se hace imprescindible.

¿ Diurnos y nocturnos ?

La idea mía con esta exposición es mostrar, desde una vista aérea, una visión particular de las ciudades de nuestro país. Diurnos y nocturnos , porque las ciudades cubanas nunca están dormidas, siempre están despiertas a cualquier hora del día, siempre hay movimiento, y esa es la temática. Dar a entender el movimiento de la ciudad.

Hoy en Las Tunas se está produciendo una renovación plástica donde la abstracción se abre paso dentro del contexto. ¿La abstracción en Radimis Borges, un pretexto para estar a tono con la producción actual?

En Las Tunas veo que hay algunos artistas que están incursionando en el abstraccionismo y lo veo bien; es una manera de por lo menos levantar un poco las artes plásticas en el territorio. En mi caso hago la abstracción porque tengo un poco más de libertad de expresión, no estoy sujeto a ningún tipo de academicismo, y me expreso mejor desde el abstraccionismo.

La Cruzada , es un grupo tunero recién constituido, que aboga por un renacer de esta tendencia dentro del ámbito de la plástica. ¿Has expuesto con ellos?

Con ellos no he expuesto aquí. He participado en varios salones de la localidad como el de la Plástica en abril, el Salón Iberoamericano, pero no con los pintores abstractos. Quiero exponer con Yasiel Palomino, luego de terminada esta exposición. Pensamos hacer unas obras con formatos más grandes, con la misma temática de la ciudad.

¿Crees que el público al que te diriges pueda llegar a entender tu obra?

El público llegará a conclusiones, que pueden ser muy diversas, según el tipo de espectador. Mira, el primer objetivo es mi plena satisfacción personal con la obra, y después si llega o no al espectador, pues… Realmente no es de mi interés que el espectador llegue a una conclusión determinada, eso puede ser variable. Yo voy a tratar…, si no lo logro… Trato en todo momento de que las personas perciban la ciudad. Eso es una ciudad desde una óptica particular, propia.

Creo que ningún artista ha hecho una ciudad desde el aire, y esto me da la sensación de que voy flotando por encima de una ciudad, voy mirando, viendo sus particularidades.

¿Cómo percibes la evolución del arte abstracto en la plástica cubana actual?

La abstracción en Cuba la veo con bastante fuerza en muchos artistas que están trabajando como Jorge Luis Santos, de los más jóvenes; Rigoberto Mena, Santoserpa, Julia Valdés, y otros más. Veo la abstracción con fuerza, por lo menos con una intención muy fuerte de llevar adelante el abstraccionismo.

¿Tus obras se pueden adaptar a otras ciudades cubanas?

Sí, si se pueden adaptar a cualquier ciudad, por lo menos de Cuba; y quizás también a otras ciudades del mundo con sus suburbios, calles, vericuetos… Solo que en estas obras los colores se ajustan al contexto cubano, a lo puramente cálido, vivo, expresivo de nuestra manera de ser.

Sin embargo, cuando asumimos tus obras el motivo principal apenas se explicita. ¿Esto advierte de un interés en Radimis por camuflar detalles?

Sí, sin entrar en detalles de ningún tipo. Es una forma mía, muy particular. Reflejo una ciudad cubana donde no aparezcan objetos reconocibles. Es un modo de atrapar espacios y simplificarlos, exprimirlos hasta sacarles su esencia propia.

No titular la obra tiene que ver con el manejo de su lectura. Es un mecanismo que muchos artistas asumen. En tu caso las piezas no tienen títulos, ¿por qué?

No lo hago porque estas piezas pueden adaptarse a cualquier ciudad, y creo que un titulo amarraría un poco la obra en sentido general.