Perfume 5%

No todos los perfumes huelen bien. Las esencias más cara y exclusivas siempre me han provocado una angustiosa sensación de pánico y claustrofobia. Lejos de abrazarme, me laceran los sentidos, los secuestran y atrapan en una nube aromática que se forma obcecadamente a mi alrededor (al rededor tuyo también) y terminan acompañando cada movimiento que hago dejando a mi paso, y de paso a su paso, una antipática estela fragante de sustancias químicas con una marca bien definida.
Si se adjuntan coquetamente dos gotas de la ínclita esencia detrás de los lóbulos, en el cuello o en los tobillos, es casi inevitable sentir la pegajosa presencia de una maquinaria gigantesca de marketing en tu piel. Las marcas más glamourosas y delirantemente inasequibles a los bolsillos con dos dedos de frente elaboran en sus laboratorios unas sustancias de colores rosados, verdes, azulados, trasparentes a veces y siempre poseedores de virtudes sospechosas. A saber. Para empezar todos los perfumes de alta gama huelen igual. Son clones de sí mismos, humeantes caricaturas de lo que fueron en su día o de lo nunca han sido.
Por otra parte, de la clavada que elegantemente te pueden llegar a pegar por la compra de un insignificante frasquito tan sólo un 5% es lo que éticamente se debería apoquinar.
Y un dato básico para la supervivencia de la especie: estas sustancias impregnadas de estilo y sofisticación de marcados tintes comerciales cuentan con una malsana propiedad que debería tener trato de antecedente penal y que no es otra que la de atentar contra la vida de nuestras humildes pero potentes feromonas. Los perfumes matan las hormonas naturales que produce nuestro sabio cuerpo y que nos hace tan atractivos de cara al sexo opuesto.
Es febrero. Es decir. Es febrero. El año está recién nacido. ¿Quieren un buen propósito que no sea el típico de adelgazar, dejar de fumar o hacer deporte? Pues aquí les ofrezco uno alternativo y barato como él sólo: NCP, No Compren Perfumes.
Las ventajas de no realizar la compra más tonta del siglo se las voy a explicar mientras mis feromonas, felices y libres como mariposas, revolotean en torno a mí. Verán, si se resisten a comprar lo que la publicidad quiere que compren se ahorrarán una inmensa fortuna que podrán heredar sus parientes más allegados, el portero o el gato. También tendrán más tiempo y dinero para ir de tapas con los amigos o para gastar en estores para el cuarto del ordenador que ya le va haciendo falta…yo que sé.
Pero recuerden, sus hormonas del amor deben tener prioridad ante los perfumes de precios injustos. Naturaleza obliga.