Instrucciones para el Retorno

Cónsuelese con sus pies. Son enormes y deformes, como toda mujer amada. Si lo encuentra posible, béselos con devoción de serpiente engendrada. Al solitario sólo le quedan sus pies y esa alfombra tísica de la que se nutren en cada paso. Nada será mejor que arrepentirse. Este camino es frío y torpe, y lo es con mayor exuberancia si se sigue caminando con los ojos cerrados. Sin ella, usted será mejor, se olvidará de los espacios necios… De eso tomará nota justo antes del siguiente paso, el más hermoso por pura vibración, por pura intuición macabra. Lo que vendrá con el camino será sensual… No importa lo que sea, usted es hermoso y sano… Deténgase, sonría ante la ridiculez de estar solo, ante la extravagancia de estar vivo… Abra los ojos y descubra que sin ella, en el firmamento mayor, no logrará diferenciar entre camino y abismo…