El Rincón

Son para ti. Sólo para ti.
Quiero que los guardes
en ese rincón tan tuyo,
que solamente tú sabes donde está
y al que, algunas veces, permites
que me asome.
¡Guárdalos! Son sólo para ti.
Léelos, sólo cuando estés alegre,
-no esperes a que me haya ido-
en ese momento en que la tarde le hace
guiños al sol,
cuando las voces se visten de risas.
Son susurros, recuerdos, alguna pena,
miedos, aromas, una calle…
Son garabatos en un papel,
pero son para ti,
para que los guardes en ese rincón
tuyo de las cosas pequeñas.