El oficio de vivir

I


Todo tiempo pasado puede ser mejor: he ahí el futuro.


II


Inventamos a Dios para no crecer.
¿O porque no crecimos?


III


Inventamos al cordero
para no matar a Dios.


IV


Inventamos al diablo para burlarnos de Dios,
pero a escondidas.


V


Aún no te he soñado.
Aún no te he nombrado.
Aún no te he escrito.
No existes.


VI


Ningún gobierno acepta un mundo de poetas.
Ningún poeta acepta un mundo gobernado.


VII


Cuando la sombra enseñorea,


la poca luz es la disonancia.


¡Sálvanos, poesía!


Invitamos a todos a incorporar nuevos Soliloquios.
Quizás alguien escuche y los reúna en un libro.