Por estos días, la agenda del empresario Arturo Calle, uno de los más importantes del país, se ha alterado de la rutina de los proveedores y el devenir de sus tiendas, por reuniones con ministros, gremios y colegas del sector del comercio y la confección.
Su oposición a mayores aranceles que tiene en marcha el Gobierno para la importación de ropa y calzado, así como su participación en la controversia por el cobro de la valorización en Bogotá ha mostrado el perfil de un empresario que no teme, desde su escritorio, poner los puntos sobre ‘las íes’ en temas de interés nacional.
Dice que no lo hace por su defensa en particular, sino en consideración al bienestar de un país y de una ciudad.
¿Por qué participa activamente en estos debates?
En cuestiones de defensa del gremio industrial y comercial salgo muy poquito. No es que esté figurando mucho, lo que sucede es que en estas situaciones que se presentan muy de vez en cuando, la gente responsable debe salir a defender lo que es país, no sus propios intereses. Cuando uno ve que el país se va a perjudicar y se queda callado, hace un daño muy grande. Si yo veo que una medida va a perjudicar, estoy en la obligación, con educación, de hacerlo saber al Estado para que tome los correctivos, si ve que los puede tomar.
El problema no es personal. Todo el comercio organizado tiene una gran preocupación respecto a los nuevos aranceles.
En cuanto al gobierno distrital también hemos sido escuchados. Cuando uno ve que la gente sale a la calle, que hay manifestaciones y quema de recibos es porque hay inconformidad, y la inconformidad no existe porque los colombianos tengamos un carácter medio impulsivo, sino porque hay normas casi que incumplibles. Entonces la sociedad tiene que llamar la atención para que corrijan.
¿Pero ha asumido la vocería?
Yo no he asumido esa vocería, la hemos asumido todos. Nos hemos reunido y hemos intercambiado ideas. La inquietud nuestra es muy sencilla: hubo incrementos significativos. Por ejemplo, en un jean, el incremento es del 120 por ciento del impuesto que se venía pagando.
¿Qué le preocupa más, el aumento de aranceles o la valorización?
Es preocupante todo porque perjudica una ciudad o un país.
¿No ve el riesgo de que una controversia afecte la marca?
A la marca la quieren mucho y creo que no se perjudica por el hecho de que uno quiera la ciudad y le colabore y pague sus impuestos. Como persona natural soy el contribuyente del Distrito que más aporta en predial, en valorización y en industria y comercio, y al país en cuestiones de renta y en donaciones, ni hablar. Con toda modestia, como persona natural creo que soy el colombiano que más donaciones hace.
¿Y cuál es la controversia sobre los aranceles?
Los comerciantes advierten al Estado que puede haber un retroceso en las ventas y un desempleo grande. No puedo entrar en controversia con la industria de la confección porque también soy confeccionista. Soy parte y parte, y no juez y parte.
¿Qué importa usted?
Muchos productos con valor agregado que aquí no se pueden fabricar. Por ejemplo, Colombia no produce nylon en un porcentaje alto y hay productos que la gente requiere.
Además, estoy casi seguro de que la industria nacional no alcanza a producir ni el 40 por ciento del consumo, entonces hay que importar ese 60 o 70 por ciento, independiente de lo que sea. El país debe decirle a los empresarios que traigan productos para generar empleo y evitar el contrabando, los dineros ilegales y la subfacturación.
¿Qué hacer con los productores locales que están en ‘la mala’ y se benefician con la medida?
No podemos generalizar situaciones de empresarios que están en ‘la mala’, porque la vida de los negocios de por sí es un riesgo.
Un Gobierno no le puede garantizar a todos los gremios del país, que a todos les va a ir bien, porque sería la dicha, no habría quebrados. Yo pregunto por qué cuando llegan las grandes multinacionales a ofrecer vestuario los comerciantes no dijimos nada. Simplemente nos ponemos las pilas para ver si lo hacemos mejor.
¿En Colombia los empresarios pagan muchos impuestos?
En Colombia los empresarios organizados sí pagan muchos impuestos. Por eso hay miles de sociedades, pero pocas que se destaquen. La mayoría no de- sempeña su actividad empresarial o comercial en locales propios, lo tienen que tomar en arriendo porque no tienen el capital o el flujo de caja suficiente.
En Colombia, los impuestos no son nada favorables para que se desarrollen la mediana y la pequeña empresa. El mejor negocio del mundo es dejar que la gente gane, desarrolle empresas y genere empleo.
La ‘batalla’ en Bogotá
Propuesta en valorización
Sobre el impuesto de valorización, Arturo Calle dice que a los contribuyentes se les debe decir por qué, cuánto cuesta, quién hace las obras, cuándo comienzan y cuándo terminan. Plantea que debería ser por beneficio general. “Si una obra –dice Calle– se demora año o año y medio, nos deben fraccionar el cobro en ese plazo sin que cobren intereses”. El empresario prefiere no referirse a los comentarios del Alcalde Gustavo Petro sobre él, y señala que “los comentarios que me interesan son los de 45 millones de colombianos que me quieren mucho”.
CONSTANZA GÓMEZ G. Y MAURICIO GALINDO
Redacción de Economía y Negocios