Para Miguel Ángel Mondragón Ruíz, mi Alvenix. Bien, querido Marcus, tú que hundes las narices en arcaicos volúmenes de historias: santos, mártires, ángeles, tronos, principados y dominaciones, ¿has encontrado entre tus libros a un ángel de cabello endrino, ojos como ónix y boca b
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