Doble
voz
de adolescencia
y cansancio
para cantarle
a
la Hembra Sin Rostro.
Somos
el grito
al corazón de la Hidra,
somos
la misteriosa caída
madre
del orgasmo.
Somos todos.
Floresta y Hollywood
se llaman
con el mismo nombre
a
la hora del amor
doliente.
____________________________________