EL ÁGUILA Y LA GAVIOTA

La cúspide celeste le sirve de otero


A un águila coja buscando alimento,


Planea silente en mortal vuelo


Explorando recodos en los farallones,


Pequeños zarcillos huyen temerosos


Piando refugio en sus madrigueras.


El águila espera, no ataca pequeños


No es el indefenso para un gran guerrero,


Pectorales cicatrices son signos de valor


Combates ganados en sus años mozos


Visten con blasones su valentía y honor.


 


Lejos de su nido, una cansada gaviota


Pasea descuidada mirando al vacío,


No le importa quien la ve de la altura


Para ella, la vida ha perdido sentido.


Raudo el rapaz cae en picada


Alista en pleno vuelo la única garra,


La otra no sirve, cayó en batalla,


El hambre existe, la lucha continúa.


Estando cerca, la presa hace un esquive


La falcónida falla, rompe sus alas


Cae violenta, incapacitada,


  La vida enseña, se pierde y se gana.


 


La gaviota aún asustada, se acerca


Le mira, radares telepáticos


Detectaron su alma gemela.


Buscando amor, buscando vivir


Se acercó al águila herida, caída,


Las alas rotas, intentaron el vuelo


Y el alma, el alma, escapándose por los ojos


Manifestó su dolor. El dolor del


Valiente vencido.


El ave serena, se llenó de amor,


Ese amor sublime que es del corazón


De aquellos seres a quienes


Dios facultó, llevar en su regazo


La estirpe de la creación.


Apartando el temor cubrió


Con sus alas la fiera doliente,


Le hizo en el nido junto a sus polluelos


Un hueco de paz. Abriga sus fríos,


Mitiga su hambre, le alisa el plumaje,


Consuela el dolor.


 


El paso del tiempo es inexorable


El falcón mejora, a ella vuelve el temor,


La garra, aún crispada, es signo de muerte


Talvez sea culpable de la desaparición


De aquel que forjara su nido de amor,


Y un día partiera para nunca volver


Dejando en su alma un eco vacío


Repitiendo en sus trinos


Gemidos de pasión.


 


Cae la tarde, hierven las aguas


Peces bailan salpicando el espejo marino,


Águila y gaviota remontan el vuelo


Buscando en los mares el nuevo sustento


–          ¿La caza o la pesca? –


Se impone la razón. Es ella quien enseña


A pescar con el pico, al pez descuidado


Que será alimento, de huérfanos polluelos


Esperando su regreso.


 


Al paso del tiempo los hijos se han ido


Se cumple el destino, la vida no es sueño,


La rapaz envejece, ella cuida sus desvelos


Le entiende, lo mima, le llena de besos


Pero el gigante remonta el vuelo


Se pierde en la bruma, es un punto en la altura.


Sus neuronas tiemblan con remembranzas,


Con vientos aullando por los desfiladeros,


Amores que fueron y hoy sólo recuerdos


De hijos viviendo allende los cielos.


Rememora combates en majestuoso vuelo


Laureles ganados que el seso retiene.


 


La gaviota lo observa, mas no lo entiende


Él vino en su tiempo, ahora es su premio


A cien años de ausencia, soledad y tristeza.


Ella fue padre y madre de sus polluelos,


–          ¡OH Dios! No permitas remonte el regreso


Marcha sin retorno que enfríe mis huesos –


 


El invierno ha llegado, el As ha partido


La gaviota espera, sufriente en el nido


La noche trepida, el rayo dibuja


Un alma de ave, quizás un espectro.


Sale en la mañana, eleva su cuerpo


Allende los cerros le busca en silencio,


Pregunta a los ángeles si han visto al amado


Ellos le contestan – No es éste tu cielo


Tú eres muy pequeña, baja a ras del suelo –


Temerosa obedece, palpita su pecho,


Entre roquedales vislumbra un cuerpo,


Le reconoce, le grita – TE QUIERO –


Más todo es inútil, le encuentra dormido


Abrazando quimeras en el sueño eterno.


 


    El mundo está lleno de ejemplos como este


En que algunos seres buscando cariño


Regalan amor a los que no deben


Pues ellos pronto remontarán el vuelo,


Es otra su raza, es otro su tiempo


Sólo ellos saben lo que llevan dentro.