… y tomó el camino a casa aún sin poder consolarse, todo estaba muy confuso para ella. Un acontecimiento había hecho cambiar su vida para siempre y lo peor fue que no supo toda la verdad acerca de cómo ocurrieron las cosas aquel día.
Sus párpados hinchados de tanto llorar, ojos tristes, y pecho destrozado daban fe del estado de ánimo.
Abrió la puerta y se dirigió al cuarto dejándose caer sobre la cama, comenzó a llorar de nuevo pero ahora suplicando ¿Qué había hecho para estar en tan difícil situación?
Lloró por largo espacio de tiempo concluyendo que debía comenzar una nueva vida; su corazón estaba deshecho pero recordó que la vida continúa y todo pasa.
Fue a la ducha y tomando un baño empezó a recordar momentos felices, sonrió frente a los brillosos azulejos que le servían de espejo. La tristeza comenzaba a disiparse. De repente oyó un ruido; al darse la vuelta hacia la puerta cayó sobre su cuerpo un afilado cuchillo, se desplomó sobre el piso de aquel azulejado baño. Murió triste.