
Mis manos son tuyas
cuando no puedes soñar
y cuando tu voz no viva en las rocas
ni en los techos del mar
podrás usar mis manos y mis ojos
y soñar dentro de mí
mis manos son tuyas
cuando el silencio nos ata
a la indiferencia
y nos nombra
en los cansancios
somos hermanos
llenos de caminos por recorrer
sin las sombras que la locura
nombra
somos hijos de las manos
rotas manos que las alegrías necesarias
nombran
somos desesperados espejos
manos somos sin destino ni amo
Valencia, a 12 de febrero de 2004
Antonio Marín Segovia
antoniod17@ono.com
Ilustración: Guillermo Malberti
Cuba
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