El tiempo empuja al minuto
y clava despacio el fresco
del diente rasgando al fruto
de inconcluso parentesco.
Sin acabar y mordida
atascados en la boca,
sabores de la prohibida
vuelven a la vida loca.
Vencedora del suspiro
bebe de este su dolor,
destroza el cuesco de un tiro
fenecen pulpa y sabor.
Por el hueco de la mano
cae ya desvanecida
su color en un pantano
oculta su noble vida.
(Freya)
19 de Marzo, 2005