LA XV CUMBRE IBEROAMERICANA

Salamanca como testigo de la historia, notaría de las piedras, conchas que son estrellas, cabalga a lomos del Tormes, jinete de la llanura castellana, tiene corazón de conquistador de luna nueva que aprende las primeras letras en su Universidad (La más antigua de España).

El día 14 de octubre se ha inaugurado por su Majestad el rey de España don Juan Carlos I, el Príncipe de Asturias, el Presidente del Gobierno español, el Presidente de la ONU, el Secretario Permanece de la Cumbre y presidentes de los países hispanoamericanos, excepto Cuba, que no ha podido venir porque tenía una reunión más importante, la XV Cumbre Iberoamericana.

Ahora, pasada la poesía y las palabras de presentación toca hablar de una realidad cierta y palpable. Después de catorce cumbres celebradas me preguntó qué o cuánto se ha ganado, porque algo se habrá ganadado, de lo contrario no sirven para nada. Ahora hay en Hispanoamérica 200 millones de pobres, un 40% de la población. Y los pobres son más pobres respecto de los ricos que son más ricos. Lo cual supone que la bolsa de pobreza y del hambre sea más grande que hace veinte años.

¿De qué sirvería esta cumbre si las cosas van a seguir igual? Se pregunta el ciudadano al volante mientras escucha las noticias de las 7 ó de las 8 de la mañana. ¿Qué va a fallar? Fallarán como siempre los empresarios, que son los únicos que pueden llevar a término real y eficaz los acuerdos de los políticos y funcionarios de altos sueldo, perdón, quería decir altos funcionarios. He oído decir que, de las palabras hay que pasar a la realidad, a la acción directa y diaria. ¿Cómo se pasa? Hay que limar todos los obstáculos que lo impidan y ser solidarios. España es puente con Europa.

Primero hay que sentar las bases de una educación general, universitaria, porque sin educación no pueden avanzar las naciones. Luego invertir e investigar para exportar, en un mundo cada vez más especializado, informatizado y globalizado con lo que la competitividad se reduce a los mejor preparados. Las ayudas/limosnas no valen, porque la idea es enseñarles a pescar, y una ayuda sostenida no es la solución. Los hispanoamericanos tienen ganas de participar, de salir de la situación de anestesia, y lo van a hacer porque tienen ideas y disposión, más que los españoles que creo miran más a Europa que a Hispanoamérica.

Las palabras son importantes, las piedras históricas son importantes, pero sin euros todo se va al garete. Señores de la XV Cumbre os jugáis mucho, os deseo luz en la inteligencia. Nada de vinos ni de juergas nocturnas. Os deseo las mejores suertes. Bienvenidos.