Año tras año, os mando la misma carta y no me contestáis. Supongo que tenéis mucho trabajo y que no podéis atender todo el correo que os llega. Este año, al igual que tantos otros, reitero mis demandas, formulo mis deseos. Algún día, quizás, abriréis esta misiva y oiréis la voz de un pueblo llamado Tierra, de un pueblo que suplica, que espera.
El pueblo del planeta Tierra os pide que sus hijos no tengan hambre, ni sed, ni padezcan el frío o el calor sofocante que reseca el alma y el cuerpo.
El pueblo del planeta Tierra os pide que los padres y madres lleven libremente el pan a su casa, que puedan rezar al dios que les plazca sin temor a represalias y que se respeten otras creencias.
El pueblo del planeta Tierra os pide que no se margine más a las mujeres, a los niños, a los pobres, a los mayores. Este pueblo os pide la paz.
Harmonie Botella.