Hi Hitler.
El 28 de diciembre de 2005, el presidente Faure Gnassingbé invitó al pueblo
Togolés a cultivar el diálogo para ensalzar la democracia. Recordó que a
pesar de las duras pruebas padecidas por el Togo, el pueblo tenía que callar
su dolor y sus penas para pensar en el bien del país.
A través de unas páginas web, Daniel leía el mensaje del presidente y
recordaba con amargura lo ocurrido.
Daniel Kodjour, nacido en Togo, llegó a Francia para practicar su deporte
favorito: el boxeo, ser entrenado por buenos profesionales…luchar en los
mejores rings europeos y gozar de la libertad, de la solidaridad y por qué
no, de la fraternidad que caracterizan los medios deportivos.
Daniel, naturalizado francés, trabaja en un supermercado de Poitiers y
pronto se casará con una joven francesa. Su felicidad hubiera podido ser
completa si nunca hubiera existido el día 17 de diciembre, si el tiempo
hubiese borrado esta fecha, si este momento se hubiese esfumado de las
páginas añicas del almanaque caduco de un 2005 moribundo.
Pero el tiempo y el espacio le esperaban con una condena inexorable en otra
ciudad, en otro país. Ni el deporte, ni la verdad, ni el compañerismo pueden
hacer frente a la maldad, al fanatismo. La hostilidad sigue vigente en el
interior de algunos seres humanos que han olvidado, o mejor dicho prefieren
exhortar el recuerdo pestífero de Matausen.
Daniel se marchó con unos compañeros del Blagnac- Boxing Club a Badalona
para boxear contra Sergio Blanco en el Palau Olimac, el 17 de diciembre.
Mucho sabía Daniel de este país amigo. Joven democracia abierta hacia
Europa, hacia los valores eternos, hacia la igualdad de todos los hombres.
Igualdad y respeto. Respeto y amistad.
Los sinónimos se agolpan y las ideas cabalgan en unas praderas lozanas que
se unen en un abrazo entrañable con el azur del cielo virgen. Mas el
horizonte no quiere sellar esta unión fraternal y une los elementos
diabólicos para que el hombre siga siendo un lobo para el hombre.
Este 17 de diciembre era un encuentro amigable, fuera de competición. Un
encuentro que tendría que permanecer para siempre en el corazón de este
joven boxeador.
Y este 17 de diciembre quedó grabado en el corazón de Daniel de por vida.
Cuando subió al ring, una ola asesina de sentimientos hostiles se sublevó en
una parte del público. El veneno ancestral que nace del miedo y del odio
hacia la diferencia estalló en un clamor delirante. » Hi, Hitler, Hi
Hitler…»
Daniel, vio que una parte de los espectadores imitaba a los monos burlándose
de él.
Hi Hitler.
El arbitro le hizo una advertencia.
Hi Hitler.
En el quinto asalto, cuando ya estaba ganando, el árbitro le descalificó por
tocar la espalda de su adversario.
Hi Hitler.
Daniel había olvidado que era Togolés, Daniel había olvidado que era negro.
Hi Hitler
Bajó del ring llorando
Hi Hitler.
Daniel, el negro, llora y el deporte está de luto.
Hi Hitler.
Harmonie Botella,
hija del presidente del Blagnac_Boxing Club