Al caminar entre tus viejas calles,
percibo la memoria de sus piedras,
que relatan tu pasado con detalles,
entre jazmines, geranios y yedras,
reflejando sus formas y colores,
sobre ese gran caudal de perspicuidad 1,
que ilumina tus preludios y albores,
regalándoles la eterna ubicuidad.
Al caminar entre tus viejas calles, 2
percibo el cierzo; hosco, fresco y liento,
que con un severo y grave murmullo,
recorre tus suaves cumbres 3 y valles,
día a día, momento a momento,
envolviéndote en un eterno arrullo.
