No sé, lector, si te he visto
alguna vez y no sé
si alguna vez te veré.
No sé si eres tonto o listo
si alto o bajo, si moreno
o rubio; si eres vicioso
u honesto, si eres nervioso
o eres templado y sereno.
Ignoro si eres casado
o soltero. Si ingeniero
o albañil, sepulturero
o médico o abogado.
También ignoro tu edad,
si eres joven o maduro
aunque esto -te lo aseguro,
te lo digo de verdad-
nada cuenta en este caso
pues aunque no te lo creas
importa poco que seas
general o “soldao raso”.
Quiero ir, lector, a parar
a que si aún no la has pillado,
si aún no te has agripado
pronto te vas a agripar.
Suele empezar con moquillo
calentura a borbotones
fuerte dolor de riñones
y finalmente un poquillo
de tos. Y por la garganta,
ininterrumpidamente
cierta opresión insistente
cual de gallo que no canta.
Te quedarás, te has quedado
sin fuerzas, sin apetito,
con esa cara de pito
y con el cuerpo cansado.
Si la has cogido, mejor
es tomártelo con calma.
Siento tu gripe en el alma.
¡Que te mejores, lector!
Perico de los Palotes