En mi tierra no cae una gota de agua, pero el viento de toda España es nuestro. El hombre del tiempo, nunca se equivocará, cuando diga que soplará fuerte viento en Almería.
Pero aparte de los beneficios que nos puede producir el viento, esa energía eólica, con sus ventajas e inconvenientes, que ahí no entro ni salgo, aunque es preciso negociar porque viento hay para regalar.
Partiendo de la base que vivo en un palomar (noveno piso), todo es un continuo chirriar de las ventanas, silbidos del mismo ni que contar, por lo pronto todo bien cerrado porque tienes mas corrientes que una central eléctrica.
El Levante caluroso que en verano fastida y te aplatana, debes de buscar la playa que mas se acomode por lo de las olas, el Poniente mas fresquito pero también con fuerza aquí volamos y nos enfriamos, porque la lluvia nada de nada, el norte y el sur de vez en cuando hacen su aparición para no dar tregua a la función ventisquera.
Pero ojo con él, por las calles vas mosqueado por si algo de los pisos deja caer, vuelves la esquina y buscas por donde va aparecer, no te digo con el pelo hay que echar gomina en él, los ojos cerrados pero cuidate bien por si pisas alguna caca y das un traspies.
Lo bueno que las calles están limpias, aunque en algún lado las basuras se refugian y acumulan hasta que se puedan recoger todas a la vez.
Lo peor para las plantas resecan, machacan, parten destrozan, en fin trabajo para los jardineros que en los días próximos se emplearán bien despeinados y enfadados.
Para los grandes eventos el viento es fatal, la gente no quiere ni salir ni a caminar, todos buscamos refugio en nuestra tele del hogar.
La semana pasa tres días de Levante para arriba, tres días de Levante para abajo y el viento aquí lo tienes sin darte ni un ligero descanso.
Amo el viento, quiero el viento, me vuelvo loco con el viento, porque cuando no está me falta algo que no puedo soportar.
Sopla, sopla, y no dejes de soplar pero con la lluvia tienes que acompañar.