I.
Si el amor fuera siempre igual
No existiría la magia de lo inesperado.
Cada instante sería rutina
Y la costumbre hábito.
Entonces moriría la ilusión
En una repetición sin esperanza.
II.
El tiempo nos habita
Y será quien nos despoje de la vida.
Reviviremos historias en cada entrega
Y seremos olvido y paraíso,
Dolor y goce.
Pero por el amor mismo vislumbraremos otra vida
Que será agonía de placer,
Reivindicación de la nada.
III.
Mírame,
Estoy perdida en el trayecto de tu boca.
Una fuerte niebla me arrastra
Hasta el oscuro rincón de tu memoria.
Entre naufragios voy deslizándome hasta llegarte,
Mientras un goce intuitivo subraya el camino.
IV.
Estás en mí como la sangre que me habita.
En cada primavera se me abre la vida
Y el dolor me punza el alma.
Me entrego y la mansedumbre de mi amor
Se transforma en cautiva de tus besos.
Ahora quiero amarte,
Antes, después, ahora.
En la sombra de mis días necesito amarte,
Con los misterios del alma en las noches de agonía.
Tomado del libro “El Amor”,
Colección Cuadernillos Literarios: Poesía 2
Editorial “Cumacú”, 2000.
Cortesía de la autora.