Se llevan felpudos
buscando acá nuestros clientes
alfombras voladoras
Se llevan lámparas de pie
buscando un pie
de página
A la entrada, en un marquito
la súplica confusa
aunque acorde
parafrasea:
«No nos dejes con nuestras implícitas
deudas así como nosotros no los dejamos
con vuestros explícitos deudores»
Busque
en estas grandes cajas esqueletos
de un mismo plan de acción jamás acometido
Deposite su música de órgano
y déjenosla
en nuestros inimputables oídos.