{A los dueños de la realidad…}
{Ahora}, yo sabía que ese (mi) amigo estaba loco, porque se lo pasaba repitiendo: “Me busco, y no me encuentro”. “Me busco y no me encuentro”.
Era una expresión tonta, que muchas veces yo había repetido también. “Me busco y no me encuentro”. “Me busco y no me encuentro”.
En realidad, sólo cuando el terapeuta me miró, fijamente a los ojos, y no ví en los suyos a ese (mi) amigo, acompañándome como creía y sentado a mi lado como lo sentía, fue cuando {-dentro de todo lo que pasaba por mi cabeza-} me di cuenta, perfectamente, que era yo quien estaba loco y ese (mi) amigo no existía.
¿Entonces, volvería alguien a buscarme, ahora que acababa de encontrarme?
Pero él no me contesta y sólo se dedica a inyectarme aquella cosa por la cual sé que me busco y no me encuentro, me busco, y no me encuentro…
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ADRIÁN N. ESCUDERO – Santa Fe (Argentina), 09-05-2008. T.a.: 18-04-09.-
Integra los Libros «APOCALIPSIS BANG (Y Otros Cuentos para un Semáforo)» – Colección de Realismo Mágico. La Botica del Autor. Santa Fe (Argentina), 2006/2009; y “MUNDOS PARALELOS (Y Otros Cuentos)” – Colección de Realismo Mágico. La Botica del Autor, Santa Fe (Argentina), 2004/2009.-}}