TRÍPTICO DE LA EDAD CUMPLIDA

TRÍPTICO DE LA EDAD CUMPLIDA


I




Nací en otoño, un día veintinueve
de un octubre sin gozo y sin historia.
Mi signo es Escorpión y en mi memoria
hay un fulgor de amanecida nieve.


Largos años viví, mas fue tan breve
mi vida como breve fue mi gloria.
Mi corazón es una vieja noria
desaguando un amor que nadie bebe.


No me espanta el presente ni el futuro
pues sé que he de ser polvo prematuro
en el lento rodar de cualquier día.


Y sé que cuando pida mi regreso
la tierra que ya soy -último beso-
a nadie importará mi biografía.


II




Con el tiempo se olvida hasta el olvido.
Todo se olvida con el tiempo. Pasa
su esponja el tiempo y hace tabla rasa
de  cuanto frente el tiempo hemos vivido.


Tanto miedo a perder lo ya perdido.
Tanto miedo a soñar por si fracasa
nuestra esperanza; por si el tiempo arrasa
lo que ya el tiempo había fenecido.


Vamos sobreviviendo a duras penas
mientras la luz recorre nuestras venas
pero el tiempo nos gana la partida.


Y todo acaba en él, todo se esfuma
y hasta el amor se pierde entre la bruma
del tiempo que se lleva nuestra vida.


III




No sé si estoy aquí, si voy conmigo
no sé si de camino o de regreso.
Estoy hecho de amor del alma al hueso
y de este amor soy único testigo.


Echo cuentas: la vida sigue. Sigo
viviendo en la memoria de algún beso.
No sé qué busco. Y quizás por eso
voy delante de aquello que persigo.


Conmigo o solo -ni lo sé, ni importa-
al caminar presiento que se acorta
el breve plazo de morirme un día.


Cuando me muera viviré a mi lado.
Viviré como un muerto, tan callado
como el silencio o la melancolía.


Raimundo Escribano


(Poema ganador del “Premio Vicente Aleixandre”, año 2000)