Chávez aconseja la ducha comunista para ahorrar agua. Tres minutos. Un minuto para mojarse, un minuto para enjabonarse y un minuto para aclararse. En países en donde no hace calor constante necesitamos esos tres minutos para calentar el agua. No es consejo malo, de todas formas. Dice que es el tiempo que él dedica a su aseo y no huele mal. No existen pruebas de que así sea y se sabe que consejos vendo que para mí no tengo. Trasladados esos tres minutos a otras actividades habituales con el fin de ahorrar energía o reducir el consumo, cualquier día aconseja el líder venezolano tres minutos para practicar el sexo: un minuto para los preámbulos, un minuto para el coito (a algunos les sobraría tiempo) y un minuto para descansar o tomarse el cigarrillo de después. También podría aconsejar tres minutos para la comida. Un minuto para el primer plato, un minuto para el segundo y un minuto para el postre. Sería una forma de combatir la obesidad, pues habría que comer poco para cumplir con el horario. Pero se podría aplicar Chávez el cuento y dedicar tres minutos a sus larguísimos discursos televisivos de cuatro horas o más. Un minuto para plantear el tema, un minuto para desarrollarlo y un minuto para la conclusión.