Se trata de un primer tratado que reglamenta el comercio internacional de armas clásicas.
Este tratado será «un nuevo y poderoso instrumento en nuestros esfuerzos para impedir graves violaciones a los derechos humanos o al derecho internacional humanitario», subrayó en un comunicado.
Ban señaló igualmente que el tratado «dará un nuevo impulso a otros esfuerzos de desarme y de lucha contra la proliferación» de armas y llamó a «todos los gobiernos y a la sociedad civil a unirse a los esfuerzos para asegurar su aplicación plena y completa».
El tratado que implementa controles para el comercio internacional de armas clásicas -desde pistolas hasta aviones y buques de guerra- fue adoptado el martes por 154 votos a favor, 3 en contra y 23 abstenciones, entre estas las de los países de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA).
La medida pone fin al largo proceso de negociación que comenzó hace más de una década.
La resolución fue presentada por Costa Rica después de que tres países bloquearan la semana pasada la posibilidad de que el tratado fuera adoptado por consenso.
Los tres países que votaron en contra de la resolución fueron Siria, Corea del Norte e Irán.
«No estamos en contra del tratado, pero no podemos apoyarlo tal como está porque no incluye los puntos que habíamos planteado para que fuera equilibrado», dijo el embajador sirio, Bashar Jaafari, al anunciar el voto en contra de su país.
El texto no prohíbe la transferencia de armas a grupos armados no estatales e «ignora» la propuesta de algunos países de mencionar los derechos inalienables de los pueblos cuyo territorio está siendo ocupado por una potencia extranjera, según el representante sirio.
«La pregunta que debemos hacernos es por qué hemos tardado tanto tiempo», afirmó el embajador costarricense ante la ONU, Eduardo Ulibarri, antes de que el presidente de la Asamblea General, el serbio Vuk Jeremic, invitara a los países explicar su voto.
La resolución solicita al secretario general de la ONU que abra el nuevo tratado a la firma de los Estados a partir del 3 de junio.
Asimismo, el texto exhorta a todos los Estados a que consideren la firma del tratado y que posteriormente, con arreglo a sus respectivos procedimientos constitucionales, lo ratifiquen «a la mayor brevedad posible».
El texto de la resolución fue finalmente patrocinado por más de un centenar de naciones, incluido EE.UU., el mayor exportador de armas del mundo, y por los Veintisiete países de la Unión Europea (UE), entre otros.
El Alba, en desacuerdo
Los representantes de Bolivia, Cuba, Ecuador, Nicaragua y Venezuela anunciaron finalmente su decisión de abstenerse al considerar que el tratado «privilegia» a los países exportadores y es susceptible de ser «manipulado políticamente».
Los cinco países coincidieron en que el texto del tratado «no es equilibrado», no incluye una mención expresa a la prohibición de transferir armas a grupos armados no estatales e incluye algunas «deficiencias» que les impiden votar a favor de su aprobación.
También optaron por la abstención Rusia, India, China, Egipto, Indonesia y Sudán, entre otros, que explicaron uno a uno los motivos que llevaron a sus Gobiernos a abstenerse, aunque en la mayoría de los casos dejaron la puerta abierta a sumarse en el futuro.
En el caso de Pakistán, uno de los países cuya posición era ambigua antes de la votación, anunció finalmente su decisión de apoyar el nuevo tratado, aunque antes defendió la importancia de respetar el «consenso» en la ONU.
La semana pasada, México lideró un intento, que fue respaldado por una mayoría abrumadora de países, de que el Tratado se adoptara por mayoría en vez de por consenso, después de que Siria, Irán y Corea del Norte bloquearan el acuerdo.
NUEVA YORK
EFE Y AFP