Abandonarlo todo por un sueño que se tuvo a los nueve años nos devuelve a la condición humana de ser posibles, de no morir en la imposibilidad de ser. Que haya aún personas capaces de disfrazarse para salir a recorrer calles y casas a sorprender a los amigos, nos recuerda que la vida también es otra, que aún la alegría, la travesura, pertenece a los hombres. Katia López Grave de Peralta viene a nosotros, y la escuchamos.
A los 9 años vi por primera vez a actores y títeres, con el Grupo de Teatro Guiñol Los Zahoríes. Mi mamá era maestra y el grupo fue a mi escuela allá en el municipio Manatí, donde había nacido y vivía. Yo quedé fascinada con los muñecos que bailaban y cantaban, con toda esa atmósfera, que me resultó fantástica. Tanto fue así que corrí hasta mi mamá y le dije ”yo quiero ser cosa de esa”. Más tarde supe que había descubierto el teatro, lo más importante de mi vida. Y es cierto, a veces me disfrazo y salgo por las calles. Una vez, en un apagón, cuando vivía en Manatí, me disfracé de Monja y salí a visitar a vecinos y amigos que me trataron de Hermana, con mucho respeto, me hablaban de sus religiones… Yo me divierto mucho con esto, y los amigos también, cuando descubren que soy yo.
Ya joven, en la provincia de Holguín, abandonas, en el cuarto año, la carrera de Licenciatura en Artes Plásticas, para incorporarte al grupo Jilaya, de teatro callejero.
En Jilaya apenas estuve dos meses porque el grupo se desintegró. Con él no actué nunca ante el público, todo el tiempo lo pasé de ensayos en ensayos… Cuando se desintegra, vuelvo a Manatí.
Y en Manatí te incorporas a la Casa de la Cultura como Instructora de Teatro, gracias a alguien que conocías de la infancia y que fue muy importante para ti.
Yamilé Zayas Bazán era, es, una amiga muy querida de la infancia. Se había graduado de Instructora de Teatro en la escuela El Yarey, y trabajaba ya en la Casa de la Cultura, pero, como era la única que había y sabía de mis inquietudes por el teatro, me llama y me propone trabajar con ella. Enseguida fundamos el grupo Pikaya, donde éramos atrezzistas, directoras, guionistas, costureras. Fueron años de mucho esfuerzo pero muy felices. Hicimos mucho trabajo comunitario en los barrios de Manatí. Picaya se fundó el
Ahí aparece uno de tus grandes personajes, Taco Taco, al que le incorporas las cosas que de niña no te dejaban hacer.
De niña a mi me gustaban algunos de los juegos de los varones, pero nunca mi familia me dejó. Como ya Yamilé tenía como personaje a una payasita, yo me inventé entonces a Taco Taco, y con él pude chiflar, andar con un tirapiedras… todas esas cosas que de niña no pude, o tenía que hacer a escondidas. Taco Taco no era un personaje negativo, sólo hacía maldades para que lo corrigieran y tomara la historia un sentido educativo para los pequeños.
Llegas a Las Tunas en noviembre de 1998 y trabajas en el Centro Provincial del Libro y la Literatura, promocionando las obras para niños, con el personaje de Taco Taco. Te disfrazabas y actuabas las historias de los libros que presentabas y que se vendían mucho.
Eso se lo debo a Lesbia de la Fe, quien me conocía por mi trabajo en pikaya. Un día me preguntó qué hacía y yo le dije que no estaba trabajando. Me incorporó entonces al Centro Provincial del Libro y la Literatura, que por esos años dirigía, como promotora literaria. Yo me vestía de Taco Taco y actuaba las historias de los libros que promovía para los niños. Esa época también la disfruté muchísimo.
Te encuentras por ese tiempo con el actor y hoy Director Teatral Ernesto Parra, que venía del grupo humorístico Agencia Loca, y al que conocías de vista… Crean entonces el Proyecto Piñata.
Por ese tiempo la Dirección Provincial de Artes Escénicas necesitaba un proyecto para amenizar fiestas y cumpleaños. Como Ernesto tenía ya un personaje masculino tuve que renunciar a Taco Taco y crear a La Revoltosa, una niñita muy traviesa a la que le gustaba bailar, cantar, jugar con los niños. Hacíamos fiestas y cumpleaños, pero también creamos un espacio fijo en La Pérgola, con funciones todos los sábados, en la mañana.
Luego, por los deseos de trabajar con títeres, de hacer cosas diferentes, no sólo payasos y cumpleaños, el proyecto dejó de llamarse Piñata y crean otro, Teatro Tuyo, al que has aportado mucho.
Yo tengo un sentido de pertenencia muy grande con Teatro Tuyo, del cual soy fundadora. Con este grupo inicio el teatro de relaciones, con las obras Amigos de la naturaleza y Dos historias para ser contadas.
Teatro Tuyo apuesta también por el trabajo para los adultos. Ceniciento y Bertoldo el feo fueron dos puestas en escenas importantes para las tablas en Las Tunas.
Ceniciento fue un puro divertimento. No me costó trabajo hacer la Esperanza, la princesa. Ya en Bertoldo el feo me piden hacer la presentadora, que al principio me pareció muy difícil, pues nunca había hecho un monólogo. En el primer ensayo me quedó mal, yo había reducido el texto a menos de la mitad y el director me dijo que no servía nada de lo que había hecho. Me preparé entonces concienzudamente, estudié el texto y al final terminó siendo más largo que el original. La presentadora fue el personaje que más me gustó, aunque solo salía al inicio de la obra.
Tanto en el trabajo para niños, como las propuestas para adultos, Teatro Tuyo apuesta por el humor y eso, es muy evidente.
Tiene que ver con la personalidad de los integrantes, que son muy ocurrentes.
Nosotros nos divertimos mucho trabajando, incluso muchos textos salen de los ensayos.
Teatro Tuyo desde sus inicios tuvo, y tiene, una respuesta muy importante del público que asiste a la sala.
El público es lo más importante, sin él el hecho artístico no existe. Estoy muy complacida con el público que sigue a Teatro Tuyo, que no ha quemado etapas, ha ido dando pasos en el difícil arte de las tablas. A mí me regocija que los niños que aplaudieron a Piñata son los adolescentes que ahora aplauden a Teatro tuyo. Con las obras para adultos pasa igual.
Eres una persona sin tiempo
No me alcanza el tiempo para hacer todo lo que deseo. No me siente complacida, quiero explotar más mis condiciones histriónicas, hacer teatro dramático, televisión.