Por este largo instante
en que no estás.
Reza el aire a mi lado,
arrastra mis ecos con sus hojas,
con esas que fueron ayer
que no son hoy.
Arañando el piso
se llevan mi anhelo de inventarte,
yo sé que se irán lejos,
muy lejos.
Con su andar de cascabeles rotos,
con su triste andar
también he de ir yo por esos mundos,
coja de ti.
No debieras faltarme, amor,
y sin embargo
queda un no ser
que es relativo a todo.
Duele.
Porque las horas pasan
Y pasan lentas.