Hola mis parceros, como va? Acá ando por Bogota con cierto frió extraño a mis veranos de la pampa húmeda donde las iguanas salen de ojotas. Llegué a la casa de Diana, buena amiga que me recibió de onda por unos días, este finde salimos de rumba para variar. Muy caro todo, creo que voy a tener que dar un concierto multitudinario para recuperar las bajas en el bolsillo, cosa improbable, me preocupa. En estos días me toca salir a camellar en los colectivos con el charango. Mañana es la movilización contra las FARC, se reúnen en el centro y desde ahí marcharan por la ciudad, creo que será una movida muy importante así que estaré ahí sacando fotos y charlando con la gente.
El viaje desde Armenia fue duro, subir la línea a más de 3500 msnm con lluvia y frió no es de lo que mas me gusta pero bueno, es parte del viaje. Después de diez hs de andar llegué a Bogota sano y salvo. En Armenia la pase muy bacano, en casa de Gonzalo y sus tías, buena gente que me ayudaron mucho. Estuve aprendiendo un poquito del folclore del lugar, salimos a pedalear por los alrededores del Quindío, recorrimos las fincas de café y banano, salí a tocar a la calle para juntar unas monedas que terminaron convertidas en ricos tallarines al pesto amasados por quien escribe, receta de la vieja combinada con consejos de un italiano que conocí en Bolivia, guarda el parche.
Después de varios días en Cali, por fin arranqué a las rutas. Muy bien la pasé en casa de Riki, aunque no estaba, su mama y hermano me trataron de lujo. El concesionario Honda me regalo un service para la cardenilla, así que la sometimos a cirugía simple para que vuelva a rodar sin tregua. Para agradecer los favores hice unas notitas en los periódicos de Cali y Armenia, muy cholulo ya se, pero es una forma de intercambio con los consecionarios.
En unos días sigo viaje rumbo a Medellín a ver si festejo mi cumple con Simón un amigo ingles que conocí en Bolivia, algo conseguiremos para brindar, y si no, ya vendrán mejores cumpleaños ja. Un abrazo a todos, hasta la próxima.