Si hubieras visto
cómo se ha suicidado una estrella,
abismo abajo, hasta mi ojo,
donde la sepultó una lágrima,
si hubieras visto al viento
haciéndose catedrales en la noche
para cubrir el hueco,
o a las estrellas y luceros
emborracharse de noviembres,
y a la luna empaparse
de lluvia, como un pañuelo
blanco y chorreando,
dejándose arrugar por el silencio,
si lo hubieras visto,
sabrías cuál es el peso de mi llanto.