Selección de poemas de Rubén Amaya (II)

I


¿cuándo nació este amor
que me danzó en la piel
como urgentes campanas?
que dibujó el proyecto de tu idioma nupcial
en mi garganta aterida desnuda de tus nombres
sé que fue un relámpago
como un paso geológico
en el enorme espacio desde el sístole al diástole
en realidad te amé sin saber de tu magia
del asombro insondable de tu cuerpo de cobre
te amé doncella vegetal de húmedos cabellos
como una catarata de lágrimas salvajes
hoy por fin te conozco y no es fácil nombrarte
tu universal identidad América
me fue cubriendo como un follaje espeso
libertad es el eco de tu nombre
y me duele nombrarte
en el último instante
quiero yacer América en tu cuerpo
y no como un descanso
sino como semilla germen brote raíz
como el amor en llamas
que encendiste en mi pecho


II


soy un pecador impenitente
incorregible lo confieso
un invasor de la ternura
un asaltante con la sangre encendida
por eso no puedo no concibo
adorar a tu cuerpo como a un templo
lo deseo
mi piel es un feroz oleaje
pugnando fundirse con tu aliento
quiero llegar a pleno sol frente a tus pechos
rodearte la cintura con mis besos
y enfrentarnos al fin
a puro cielo
penetrarnos
como una historia de dolor
como una idea
como un viento salvaje
penetrarnos
para ser
definidamente
cualquiera sea el tiempo del amor
o del olvido


III


maternidad


ahora es el momento de tu cuerpo
de todos los cuerpos
que habitan en tu cuerpo
de todos los cuerpos
que habitarán tu cuerpo
ahora tu cuerpo en mar creciente
tu vientre una imbatible ola
la tierra floreciente
puedo decir
yo caminé por esta tierra
fui labrador y anduve por su entraña
vos sos el mundo y su simiente
la luz del día que brilla por sí sola
que aúllen en la noche
los viejos enemigos
que proclamen el odio en sus banderas
aquí la eternidad
aquí en tu vientre
anida la victoria.


El amor al fin y al cabo


vengo a convocar tus nombres
paloma de espinas y de espuma
fertilidad de tiempo
mujer de árbol
de lanzas dientes trueno
magnitud de lo infinito
el amor al fin y al cabo


al despertar desnuda sin excusas
en la espesura del olvido y la pobreza
un asombro de conciencias
subió como un aullido
por las ranas de tus venas
se hizo sudor
en la ingeniería de tus m anos
en tu corazón multiplicado
como un sistema planetario


tu rumorosa transparencia
me acechaba a la altura de la única
enardecida soledad
que nos husmea las raíces


entonces sin nombrarlo
porque no hubo palabras en tu boca de viento
me contaste del tiempo de niños apagados
de la lluvia nupcial en la tierra tucumana
un azotado mar de esperma azucarada


yo te escuché desde el trayecto
de olvidarme del olvido de dios
y me fundé al fundarte
me bauticé en tu nombre
abandoné mi sombra
al ponerla en tus pasos
heredé tu aroma de zafras
y vino compañero
y fui un recién nacido en el primer enigma


por eso vengo ahora
siempre vengo a renacer tus nombres
a rechazar mis muertes
a reclamar la fuerza
de tus frágiles párpados
la eternidad de tu vientre
el dolor y la ternura de nombrarte
por todos y cualquiera de tus nombres
de todos modos el amor
el amor al fin y al cabo