Selección de Poemas de Ileana Corvisón (V)

No me arrepiento de haber vivido con la mano extendida, la palabra presta, el oído atento.


No me arrepiento de haber cargado  el lastre aún de mis enemigos


No lo hice por recibir recompensas,


sólo  para estar en paz conmigo,


que la conciencia no ronde la tranquilidad de mis noches.


Ni por la misericordia del  Dios  heredado.


No me arrepiento por haber tropezado en el camino, porque estoy en pié con mejor ánimo y aún  sigo  el camino.


No me arrepiento por remendar las alas de mis sueños,


ni las  velas de mi barca donde navego a mi pequeño mundo escondido,


ése que protejo de todos los que buscan una recompensa, al pequeño botín de sus sacrificios.


No me arrepiento de haber vivido con el bolsillo de mi corazón vacío


porque sólo he buscado siempre el amor y un amigo.


 


 



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Si para ganar la cima


deberé antes reptar,


permanezco aquí  con todos,


con aquel que es mi igual.


Y no es mucho todo el oro,


si la frente he de humillar. 


 


 


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Como pozo vacío,


El corazón,


Ningún sentimiento guarda.


Playa solitaria,


donde no estallan,


impetuosas olas


con sal de lágrimas bordadas.


 


Así el alma,


solitaria,


carente de emoción aguarda.


La espuma no adorna,


con sus besos,


la boca de arena de esta playa,


donde muy despacio,


vencidas se ahogan,


una lágrima


y la posible sonrisa de mañana.


 


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Temor sentimos al pensar;


pensar, analizar, concretar lo abstracto.


Romper el lazo animal.


Ir al encuentro de la verdad,


la propia interior.


No siempre esa verdad íntima


concuerda con la realidad cercana,


que impone su lógica fría,


a la humilde,


pero propia porción de verdad.


Entonces el miedo erige su reino,


temor se siente de pensar,


caer en la simulación asqueante,


hasta se prefiere ser animal.


Comprometido  trabajo;


ser persona


verdadera, coherente.


Conocer  la propia frontera,


romperla, ir más allá


aunque signifique muerte.


Con todo nuestro amor intacto,


la dignidad necesaria,


no vestidos de payasos,


aunque nos cubran harapos.