Ante el mar. Entre el verde y el añil, el quinto del espectro. Acijado. Azur heráldico, blanquíbolo resplandor de gluma. Me siento esporofito a merced del lúdico galeno; tal vez, ramillete de piocha. Pero me siento. Percibo un sueño cavernario de oso añorando primaveras.
Ante el mar, la albugínea gaviota remata en el crisol de los colores la sedante mirada de una radiación dispersa. Me he convertido en liuda blancura de pan candeal. Decidme, pues, si entre el azul y glauco mar no cabe el albo lustre del pájaro risueño.
Ante el mar. Solo ante las quietas aguas mediterráneas, me siento livor de mi propio cuerpo, cardenal de golpes solapados que la vida me ha ido dando como atijara a mis méritos. Pero no me quejo. Simplemente, en soliloquio con el alba, maldigo mi nacencia. Yo, que he sido cotizado nauchel, aquí me veo: contemplando la mar, dibujando en la arena añorados periplos, sin otra esperanza que morir siendo digno hijo de las olas.
Ante la mar, viejo y sin fuerzas, soy názora que espera la llamada de los fondos abisales.
GLOSARIO
Acijado: Del color de la caparrosa azul
Albujínea: Completamente blanco
Atijara (4ª acepción): Premio o merced
Blanquíbolo: De «blanco» y «bolo», arcilla (albayalde)
Liuda: Fermentado (palabra todavía en uso en Colombia y Chile)
Livor: Cardenal (moradura)
Nauchel: Patrón de un barco
Názora: Nata
Piocha (en desuso en su 2ª acepción): Ramillete hecho con plumas delicadas de aves, para llevarlo como adorno.