WALLROFF. UNA ÉTICA EN TIEMPOS DE PENURIA

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La penuria no solo carencia. No solo ausencia. Es la intransintable senda que conduce del habitar al construir. Hoy no habitamos. Lo vio Kafka. Solo somos el absurdo que espera la hora – nuestra hora – para penetrar a un sombrío Castillo. El construido por Dedalus hace tres mil a

Reseña

El periodista es en la actualidad el representante más importante de esa clase de políticos que fundamentan su actuación en el lenguaje. (…). El periodista comparte con el demagogo, el letrado (al menos en el continente, pues su situación en Inglaterra es distinta, al igual que en la Prusia del pasado) y el artista este destino: carece de una clasificación social fija. Forma parte de una casta de parias. La sociedad lo tasa siempre según sus representantes de ética más dudosa. En consecuencia, circulan las ideas más extravagantes sobre los periodistas y su trabajo. No todos saben que para realizar un trabajo periodístico realmente valioso se requiere tanto ""espíritu""como para cualquier trabajo científico -en particular porque es preciso crear de forma inmediata, como si se obedeciera a una orden, y buscar un efecto inmediato-, aunque las condiciones sean, desde luego, distintas.

La Ética en tiempos de Penuria

Victimas del Cuarto Poder

O de la inextinguible llama del nazismo.

( a mi amigo Rafael Vargas Gómez)

Por Oscar Portela

Título: Victimas del Cuarto Poder Género: Drama

Director: Bobby Roth

Actores: Peter Coyote, Nathalie Baye, Jurgen Prochnow, Hippolyte Girardot

Título Original: "The Man Incide"

Wallraff: un periodista en la maraña del pasado.

La reputación del periodista Günter Wallraff, paradigma del periodismo izquierdista de denuncia del racismo o la manipulación de la prensa es acusado de haber servido a la STASI, el siniestro y criminal ente de seguridad de la Alemania comunista.

Wallraff, quien en los años 80 se disfrazó de inmigrante como Alí el obrero, e hizo avergonzar a la sociedad germana con su libro "Cabeza de turco", por las revelaciones sobre el abuso a los extranjeros trabajadores tiene algunas facetas de su pasado por aclarar, a juzgar por los archivos de la policía secreta germano-oriental.

Según las últimas revelaciones, entre 1968 y 1971, el periodista constó como "colaborador no oficial" – el equivalente a un confidente más o menos de plantilla- de la Stasi, bajo el nombre clave de "Wagner", con la misión de espiar a otras personas. El tal Wagner filtró a los servicios secretos de la Alemania comunista – y, por extensión, a los soviéticos- información sobre "métodos de guerra psicológica" y "sustancias químicas", al parecer conseguida del seguimiento a investigadores occidentales y de las actividades del consorcio Bayer.

A la caza de los nazis agazapados

Las sospechas de que Wallraff sirvió a la Stasi no son nuevas, puesto que ya en 1992, tras el éxito editorial de "Cabeza de turco", tuvo que hacer frente a tales acusaciones, que rebatió con el argumento de que se trataba de una maniobra para desprestigiarlo. Wallraff no negó nunca haber tenido contactos -o incluso buenos vínculos- con la Stasi, puesto que ésta le abrió sus archivos en los años 80, cuando éste buscaba información sobre nazis en cargos directivos en la Alemania occidental. Pero tanto entonces como ahora rechaza haber espiado para la policía secreta.

El escándalo ha tomado ahora más fuerza, a la luz de las denominadas "Actas Rosenholz", un material de la Stasi que, tras la reunificación, cayó en manos primero de la KGB y luego de la CIA, hasta que el pasado julio fueron devueltos a Alemania. La nueva documentación ha permitido subsanar una serie de lagunas de conocimiento. Hasta ahora, existían dudas acerca de la identidad de ese "Wagner", por un salto de fechas y dos errores tipográficos.

Atando cabos