UNA LÁGRIMA

Tiembla en mis manos

una lágrima tierna, redonda

como una gran corazón. Una lágrima

sonora, viva y centelleante.

Labróla el sentimiento, con sus dedos

de seda y de cristal. Un día,

el dolor sacudió – viento duro –

los óvulos sensibles de mi pecho,

y afloró por el cauce de los ojos

esa lágrima tierna y redonda

como un gran corazón. Esa lágrima…

perdida..

como un topacio refulgente

sobre los crisantemos de mi mano.