DAVID

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Cavilo, busco tus pasos

no los puedo alcanzar…

Las acequias de Mendoza

con sus bocas de agua

murmuran tu nombre

tu risa, tu encanto.

Conversan entre ellas

que te vieron otrora pasar

y escucharon tus juegos primeros

de mi mano.

Los álamos suspiran

arrullaron tus albores

te extrañan

desde que levantaste vuelo.

Con tu mochila de sueños

dejaste la casa en busca del mundo.

Auroras de mar hoy te acompañan

tejes tu destino con manos de alfarero.

De tanto camino

sangran tus pies

tus ojos van en alas

el universo es tuyo.

Desde éste nuestro hogar

el de la cama vacía.

¡Ay!.. orgullo

.. dolor

como si volviera a parirte.

Hoy sé

es el momento

de crear la huella.

Cuando se desvanece el sol

salen tras de mí

los recuerdos…

¿Dónde estás hijo mío?

¿qué dolor te roza?

¿tienes hambre o frío?

¿la felicidad tocó tu puerta?.

Extiendo mis brazos

te busco por la inmensidad

vuelo sobre los mares

de espacio y tiempo.

Sublimo tu presencia.

Hijo, elevas con gloria

la orientación de tu luz

infinita y nueva

a la que no puedo llegar.

Donde quiera que estés

siempre te viviré

pensando.

Xenia Mora Rucabado

Mendoza, Argentina