no pensaré que viajo contigo al santuario y de pronto el Zonda nos muestra sus paredes marrones y encendemos las luces y vamos despacito
no temerosos sino creyendo que así debería viajarse siempre a los santuarios
no pensaré que tu mano en la mía es ya la vida y un poco más
eso que escapa
eso que falta
a esta altura del sol
con este aspecto
y estas ilusiones
que
el tiempo es un asunto extraño
y los muertos mala compañía
no pensaré en la poesía
yo
que nunca pensé en la poesía
y si la viví
fue por ese oscuro milagro que a todos sucede
antes o después
no pensaré en la justicia
sí en los justos
no pensaré que estás sentada en mi corazón con un arco y con cisnes
sí pensaré que es muy pequeño este corazón
y sin embargo…
no pensaré en los amigos que se vendieron por chafalonías en la plaza del mudo
no pensaré en los amigos esos que ni el último fuego arrebatará de mi memoria
no pensaré en tus lágrimas adentro de la risa
no pensaré en tus puños
no los reduciré a encono o a caricia
no pensaré que me piensas
ahora que por fin
puedes mirar mi gran sombrero de errores
y resabios
no pensaré en los objetos que me acompañaron
humildes y solos
como el pan de Dios
hubiera sido mejor
habría sido peor
no pensaré en el mundo
no pensaré con palabras
no pensaré en pensar.

