Decir que te siento lejos,
que no se oyen desde ahí
donde estás ahora,
ni mi voz,
ni mi grito desesperado.
Quisiera tratar de ti
lo que el tiempo me permita.
Hablar lo que siento,
vociferar lo que te guardo
dentro de mí,
para lanzarte piedras, terciopelos
conchas o guijarros
mientras apenas me escuchas…
cuando ni tu marina caracola
te sirve ya para oírme…
Quisiera,
-si tú me dejaras-
construirte nueva
inventando otro cuerpo
y otro espíritu…,
¡tan distintos!
Pero…,
ni tu marina caracola
sirve ya para oírme…

