I.- Poeta del amor y del tiempo efímero …para nacer he nacido, para encerrar el paso de cuanto se aproxima a mi pecho golpea como un nuevo corazón tembloroso. Pablo Neruda Hay un interesante artículo escrito por Pablo Neruda publicado en el diario La Nación, de Santiago de Chil
Articulo
I.- Poeta del amor y del tiempo efímero
…para nacer he nacido, para encerrar el paso de
cuanto se aproxima a mi pecho golpea
como un nuevo corazón tembloroso.
Pablo Neruda
Hay un interesante artículo escrito por Pablo Neruda publicado en el diario La Nación, de Santiago de Chile, en el año 1924 titulado Exégesis y Soledad (1), que resume la grandeza de Veinte poemas de amor y una canción desesperada. El artículo nos habla del tiempo y del amor presente en su poética memorable. Veamos:
“Emprendí la más grande salida de mí mismo: la creación, queriendo iluminar las palabras. Diez años de tarea solitaria, que hacen con exactitud la mitad de mi vida, han hecho sucederse en mi expresión ritmos diversos, corrientes contrarias. Amarrándolos, trenzándolos sin hallar lo perdurable, porque no existe, ahí están Veinte poemas de amor y una canción desesperada. Dispersos como el pensamiento en su inasible variación, alegres y amargos, yo los he hecho y algo he sufrido haciéndolos.
Sólo he cantado mi vida y el amor de algunas mujeres queridas, como quien comienza a saludar a gritos la parte más cercana del mundo”.
En su libro Para nacer he nacido, Pablo Neruda chileno universal nos muestra otra vertiente de su sensibilidad poética inconfundible e intransferible, su vida es una lucha por el recuerdo que lo abruma, su poesía y sus pensamientos también lo son. Para Neruda el “ayer es un árbol de largas ramazones, y a su sombra está tendido, recordando” (2) Incluso en su elegante prosa siempre hay gran sustancia poética, el verbo hecho palabra.
El recuerdo y la presencia de los objetos que acompañan al poeta retoman un lirismo impresionante confesional cuando él dice: “¡Ah, qué días caídos en mi mano extendida. Sólo ustedes saben, zapatos míos, cama mía, ventana mía, sólo ustedes. Tal vez me creen muerto. Llueve, ah Dios mío!” (3)
Pablo Neruda por otro lado tiene un amor doliente, visceral, tremendamente entrañable por su patria Chile. Nadie mejor que él lo supo definir en breves palabras su loca geografía:
“Chile es un país amontañado, encumbrado, lleno de aristas y vertiginosos abismos. Los minerales erizaron de cobre y hierro sus alturas. Encima de ellas vive la nieve blanca. Chile es un balcón titánico y estrecho. Las cordilleras nos rechazan. Los chilenos nos ponemos en fila para ver nuestro mar, el espacio iracundo, las olas del océano” (4)
En nuestro amado poeta tantas veces homenajeado todo aquello se fusiona con magia y experiencia en una soledad inexpugnable, en un tiempo sin medidas ni distancias. Hay una gran influencia vivencial del sentimiento gozoso de las culturas polinesias y orientales muy rituales, sin duda, en su definición. Aunque no se puede descartar lo mucho que significa el canto y baile para nuestras culturas andinas y la propia cultura chilena de múltiples matices e influencias.
La poesía es además danza y canción, una dualidad: danza-canción que está presente en todos los pueblos del mundo de manera gozosa como una seña de identidad nacional y regional:
“No sé si aquello lo viví o escribí, no sé si fueron verdad o poesía, transición o eternidad, los versos que experimenté en aquel momento, las experiencias que canté más tarde (…) No hay soledad más inexpugnable. Todos los caminos llevan al mismo punto: a la comunicación de lo que somos.
Y es preciso atravesar la soledad y la aspereza, la incomunicación y el silencio para llegar al recinto mágico en que podemos danzar torpemente o cantar con melancolía; mas en esa danza o en esa canción están consumados los más antiguos ritos de la conciencia; de la conciencia de ser hombres y de creer en un destino común” (5)
I.-Pablo Neruda, un poeta mayakovskiano
Pablo Neruda fue un poeta mayakovskiano, qué duda cabe. Su enorme devoción lírica y su entrega incondicional a la revolución Rusa es el común denominador de estos dos grandes poetas universales, Pablo Neruda y Vladimir Mayakokovski, que supieron cantar y enaltecer al pueblo. Veamos lo que dice Pablo Neruda:
“Mayakovski, soberano constructor de la poesía, inventa una alianza indestructible entre la revolución y la ternura” (6)
“Nunca he querido tanto ser comprendido como al escribir este poema. Quizás sea lo más importante de todo lo creado por mí”, decía Mayakovski a sus amigos sobre el largo poema épico histórico escrito por él en 1924, titulado: Vladimir Ilich Lenin. Al trazar un perfil poético la portentosa obra de Lenin el poeta buscaba -como lo hiciera Neruda a su manera- interrogantes: el hombre y su destino, su lugar en el mundo, la dicha y la superación de lo trágico en la vida.
El era humano,
