Y fracasé, fracasé en el amor, fracasé en los negocios. Algunas veces aparece Gretel y cuando quiero hablarle, tocarla, se vuelve a esconder detrás de una nube de algodón. Sigue sonriéndome, creo que aún me quiere y me ha perdonado. Sólo necesitaría el coraje de llamarla por teléfono y decirle que estoy aquí, aquí, en la casita de mis padres, en un pueblo donde brilla el sol. Pero ¿cómo voy a decirle que brilla el sol si no lo veo? No veo nada, sólo las nubes que envuelven mi mente y mi cuerpo.
Quisiera ver el sol, ver el sol y a Gretel, andar sobre la playa de Campello, pero no puedo moverme, si lo hago, aparece la cosa y me desgarra el alma. Gretel está presa en la casa de la malvada bruja y, si no me libero, no podré salvarla. Quiero salvarme, quiero salvarla, quiero huir de los paraísos artificiales. No creo ya en los cuentos de hadas, ninguna magia, ninguna fuerza pueden sacarme de este infierno de efluvios, de esta tormenta de miedo.
Cierro los ojos y me parece que entra mi abuela en el salón. Murió hace diez años y, sin embargo, la tengo ahí, delante de mí, tan serena, tan guapa. A su alrededor sus ovejas han formado un corro y se tumban. Se tumban para oír uno de esos cuentos que solía contarme hace mucho tiempo. El cuento esta vez es diferente: el sastrecillo valiente está luchando
contra el lobo feroz que ha secuestrado a Hansel y Gretel; el sastrecillo no es un superhombre, es pequeñito y delgadito, pero sabe que si lucha contra el lobo, contra los demonios de su pasado y su presente, podrá liberar a la parejita que el lobo va a devorar.
Oigo a mi abuela y tengo miedo. ¿Y si el sastrecillo no pudiera vencer a la bestia? Mi abuela sonríe y dice: “No te preocupes, vencerá a la bestia con tu ayuda”. ¿Tengo yo la suficiente fuerza como para ayudarle? Si no sé vencer a la bestia que me asedia, ¿cómo ayudarle? El hada madrina de la bella durmiente se acerca y me susurra unas palabras: “ Si ella se pinchó el dedo y se durmió es porque el artilugio de la vieja hilandera estaba en desuso; no se durmió porque desobedeciera a su padre, sino porque se sintió atraída por algo muy pasado de moda. Hay que saber renovarse, ir hacia adelante, olvidar el pasado”. Cuál es el significado de las palabras de esta mujer tan bella… Intento analizarlo pero me cuesta mucho, no consigo ayudar al sastrecillo y al mismo tiempo resolver el enigma.
Caperucita Roja aparece y se burla de mí. Es la aliada del lobo feroz, su pelo teñido de rojo y su vestido azul me enfurecen. Estoy perdiendo los anclajes de mi niñez, los remolinos de mi mente me cansan, la lucha me agota. Me gustaría que alguien me aconsejara. Algo roza mis oídos, levanto la vista y allí está Campanilla, aleteando junto a mí. Sus bucles de oro bailan alrededor de su rostro y en sus ojos azules las olas del mar adormecen y apaciguan mi corazón. De su boquita, semejante a una cereza, sale una dulce canción: Es la historia de un hombre valiente que decide olvidar su pasado y luchar por su porvenir. Este hombre soy yo. Ayudaré al sastrecillo, liberaremos a Hansel y Gretel. Ella perdonará mi cobardía pasada y volveremos a vivir juntos. Juntos solucionaremos los problemas.
Hemos vencido al lobo. Junto a mí, el hada madrina y Campanilla han transformado el salón en despacho. El ordenador tiene unas teclas que yo nunca había usado anteriormente: Entender y aceptar el pasado, capacidad para dirigir su futuro, olvido de los paraísos artificiales. Me siento al mando de mi vida, con Gretel a mi lado. Quiero vivir, ser yo. He ganado la batalla.
Harmonie Botella

