MIGUEL DE UNAMUNO : EL CICLOPE QUE NO PUEDE MORIR

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Un retrato del alma de Don Miguel de Unamuno, por Oscar Portela

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Voy a escribir algunas pocas líneas sobre don Miguel de Unamuno y Jugo de la Raza no sin antes pediros permiso. ¿Mas cómo hacerlo cuando ya (aunque no suficientes) sutiles ingenios se han adentrado en los laberintos atormentados de la obra del genio más Universal que ha dado la lengua castellana, sangre de la raza hispana en las primeras décadas del siniestro y apocalíptico siglo que dejamos?. Oscar Portela

MIGUEL DE UNAMUNO EN EL SIGLO XXI

El cíclope que no puede morir

por Oscar Portela

Voy a escribir algunas pocas líneas sobre don Miguel de Unamuno y Jugo de la Raza no sin antes pediros permiso. ¿Mas cómo hacerlo cuando ya (aunque no suficientes) sutiles ingenios se han adentrado en los laberintos atormentados de la obra del genio más Universal que ha dado la lengua castellana, sangre de la raza hispana en las primeras décadas del siniestro y apocalíptico siglo que dejamos?.

¿Cómo me atrevería empero a dejar de escuchar los llamados de un corazón que se forjó a golpes de martillos bajo la recia prosa del inmenso pensador-artista?, visionando sus sueños dramáticos, (El Otro, Fedra), sus "nivolas", ( "La tía Tula"), sus ensayos nerviosos y encrespados, (ver: "Que es la fe"), sus inmortales y solo poéticos ( y por ello visionarios), "El sentimiento trágico de la vida", "La agonía del Cristianismo", "Vida de Don Quijote y Sancho", y sobre todo como lo presintió Rubén Darío antes que nadie, sus poemas que arden aún como vivacs en el desierto y desprecian los preciosismos literarios, sin que por ello don Miguel se negara a dialogar y dejarse influir, incluso, por los más jóvenes, tal el caso de Jorge Guillen y la recepción de su obra en su años maduros , los que mas traen las vibraciones de su alma en estado de desnudez trágica.

Qué es la fe, -se dice- ¿Creer lo que no vimos? ¿No? "Crear lo que no vemos, y recrearlo, y volverlo a crear": (cito de memoria). Y ya esta todo dicho, no hay reposo para quien juega a los dados de la vida. Y por si fuera poco el heterodoxo repite: "¡Dios, ayuda mi incredulidad!" herencia herética de Port Royal, de Pascal y Loyola.

Pronto Claudel se dirige a Gide para declararlo fuera de ley. Es que Don Miguel pertenecía -y esto no podía intuirlo Claudel, ¡que si dudaba como lo demuestra sutilmente Blanchot! al primitivo cristianismo, al cristianismo que se debatía en la agonía de "ser o no ser".

"¿Qué es tu vida alma mía?

¿Cuál tu pago?

¡Lluvia en el lago!

¿Qué es tu vida alma mía?, ¿tu costumbre?

Viento en la cumbre!

Como tu vida, ¿mi alma, se renueva?

¡Sombra en la cueva!

¡Lluvia en el lago!

!Viento en la cumbre!

! Sombra en la cueva!