Despierta mi amor, ebrios de tu esencia
mis ojos afligidos buscan tus miradas abrasadas,
tus labios encendidos y tus manos ardientes.
Más el arpa de tu cuerpo dolido se pierde en unos meandros,
meandros incógnitos que turban tu mente.
Recuerda que me vestí de lluvia y de mar,
me engalané de mirra y jazmín
para que descansara tu pena
sobre el jardín de mi seno.

