“…bebo del llanto de la noche
y del amargo abismo del olvido.”
Lina Zerón (México)
Noche a noche los cercan los temibles espectros que impone la agonía
en el advenimiento de todos los abismos absolutos,
entre los aguijones
que decretan sus muertes solitarias,
su identidad de ojeras sobre un estanque quieto
donde el agua no agrede las matrices de arcilla
ni la rabia se quiebra en bofetadas
ni oscuras cobardías
profanan las verbenas que no ha querido degradar el viento
cuando rompe corolas con el látigo impune de sus alevosías.
Alguien queda llorando sobre briznas de sueños cuando ellos alucinan,
cuando se evaden voluptuosamente de tantas orfandades,
cuando vagabundean
por regiones de cielos turbulentos
y las luces salvajes derrotan las memorias,
les tienden emboscadas de euforias amarillas
y todo el corazón se les desboca
y el delirio está cerca
y un reguero de insectos les traspasa las mentes trastornadas
como un puñal de jade inmolando tributos al dios de las vigilias.
Alguien queda temblando debajo de los puentes que ocultan inmundicias
Alguien queda temblando las enajenaciones de las fiebres.
Alguien queda temblando
fragmentos de anatemas cenicientos,
jirones de esperanza que no tienen refugio,
hilachas de cordura que rasgó la desdicha,
telarañas de antiguos hematomas
aullando en la intemperie
mientras ellos remontan la altura merecida de un milagro
porque, en todo el sollozo, no hubo un muelle de luna donde amarrar sus vidas.
Libro “Desde otras voces”

