Luego de un largo camino que me llevó a dialogar con la muerte, con la naturaleza, – mi infancia de campo casi mística -, mi exaltación pánica de los sentidos, me asomo ahora al misterio de la carne, de Eros – el primero de los Dioses- ( divinidad primigenia), y pienso con Nietzs
Texto
Oscar Portela a contramano de su angustia existencial, tiene el privilegio de poseer en palabras de Yeats “una dulzura tal fluyendo del pecho que nos reímos de todo y todo lo que miramos está bendito”. Ketty Alejandrina Lis
{{OSCAR PORTELA.
Jed Hill un hijo de Zeus
Jed, no es Apolo no, el que sembró su semen
en las islas Egeas para que nazcas tu,
hijo de Zeus y envidiado por el Olimpo entero.
Así tu reino – construido por porfido y con sangre –
es el de todo súbdito que ama el vasallaje
del amor, al que rendidos – prosternados,
uncen la savia de sus vidas: dese modo
tu padre olímpico creó tu cuerpo de titan para
que nunca mueras y des el pan y el vino a quien lo necesita.
¡Ah, que bello eres señor mío! ¡Zagreus!… ¡Zagreus!
¡Más dulce que la miel de las colmenas de Palmira
en donde rinden culto a tu hermosura-
y es tu abraso de amor el liquido que llevas
para que brote de la tierra
simiente clara de otra raza de reyes.

