GÉNERO Y CORTESÍA EN CHOCOLAT: UNA MANIFESTACIÓN DE CONFLUENCIA (2004) In Pragmática sociocultural: estudios sobre el discurso de cortesía en español. Barcelona: Ariel Lingüística. ISBN: 84-344-8258-4. pp.303-321. A.Emma SOPEÑA BALORDI Universitat de València (España) A David Res
Articulo
GÉNERO Y CORTESÍA EN CHOCOLAT: UNA MANIFESTACIÓN DE CONFLUENCIA
(2004) In Pragmática sociocultural: estudios sobre el discurso de cortesía en español. Barcelona: Ariel Lingüística. ISBN: 84-344-8258-4. pp.303-321.
A.Emma SOPEÑA BALORDI Universitat de València (España)
A David
Resumen
Siguiendo los conceptos establecidos por diversas teorías lingüísticas acerca de la cortesía verbal (Brown y Levinson, 1978, 1987; Fraser ,1990; Haverkate, 1994; Kasper, 1990; Lakoff, 1973), y del concepto de género (Cameron, 1985, 1992, 1995, 1997, 2003; Maccoby-Jacklin, 1974; Talbot, 1998; Tannen, 1990, 1994, nuestra contribución analiza elementos de comportamiento cortés en la novela de Joanne Harris; Chocolat -códigos de cortesía, cortesía vs.
sinceridad, hipocresía, estrategia, campo perceptual, gestos, prosodia…- y sus traducciones al francés y al español. Partiendo de la confluencia entre cortesía y género, en tanto que conocimientos adquiridos, pretendemos analizar algunos procesos que producen voces diferenciadas en el texto de análisis. Dicho texto muestra el enfrentamiento de dos puntos de vista antagónicos, y en abierta oposición. El de la mujer, exótica, liberal, independiente, el del hombre, convencional, mezquino, neurótico.
Enfrentamiento manifestado por dos enunciadores, fácilmente categorizables, que nunca infringen las normas de la más codificada cortesía, pero que, por sus comportamientos, se sienten invadidos en sus respectivos territorios. La sinceridad, valor fundamental en la protagonista, es descartado de sus costumbres comportamentales por el hombre, consciente de que callando se pueden eliminar las tensiones surgidas en la interacción.
La naturalidad, el desenfado de la mujer son patentes e incomodan al protagonista que los considera inadecuados para las normas de moderación acostumbradas, y por él establecidas. Ella tendrá que crear sus propias estrategias que le permitan mantener su personalidad y sus valores, en cierto modo, tendrá que aprender a ser hipócrita. Nuestra aportación analizará los temas anteriormente relacionados, contrastando las traducciones al francés y al español del texto original inglés.
Pretende ser por lo tanto un análisis a tres bandas de cortesía verbal de un texto literario muy actual.
1. Introducción
1.1. CONCEPTO DE CORTESÍA: CULTURA, USOS SOCIALES
Siguiendo los conceptos establecidos por los lingüistas que se han dedicado al estudio de la cortesía verbal (Brown y Levinson, 1978 y 1987; Escandell, 1995 y 1998; Fraser, 1990; Haverkate, 1994; Kasper, 1990; Lakoff, 1973), en los intercambios lingüísticos (y no lingüísticos) se ponen en evidencia dos tipos de actitudes: el predominio del yo o la consideración hacia el interlocutor.
La cortesía viene siendo entendida como un conjunto de normas sociales, establecidas por cada sociedad, que regulan el comportamiento de sus miembros, adecuado a cada circunstancia; por lo tanto, lo que se ajuste a las normas será considerado cortés, en tanto que lo que no se ajuste será sancionado como descortés.
En lo que se refiere a la cortesía verbal, es decir aquella que se inscribe en las producciones discursivas, y partiendo de la consideración de que la comunicación verbal es una actitud intencional de un locutor (L) dirigida a lograr un determinado objetivo en relación con un alocutario (A), convendremos en que un uso adecuado del lenguaje constituirá un elemento determinante para el éxito del objetivo perseguido.
Dicha adecuación se refiere no solamente a las intenciones de L, sino a la categoría y al papel social de A, por lo que aquel deberá utilizar adecuadamente los recursos lingüísticos con el fin de mantener una relación convenientemente cordial, y muy especialmente, cuando puedan existir conflictos entre los objetivos de L y A.
Lakoff (1989: 102) considera la cortesía como un medio eficaz de minimizar el riesgo de confrontaciones en el intercambio lingüístico, siendo su primordial función el mantenimiento de un equilibrio social, que se regirá por ciertas reglas, no siempre ritualizadas, para preservar la relación interpersonal de conflictos potenciales.
El dilema surge porque la comunicación busca su máxima eficacia, y L tiene que elegir entre mantenerse en una coherencia informativa completa, o apartarse de ella en aras de la consideración hacia los sentimientos del prójimo, es decir por delicadeza, por buena educación, "por cortesía".
En efecto, según el Principio de Cooperación de Grice, existen cuatro máximas que rigen el intercambio conversacional, aceptadas tácitamente por los interlocutores: cantidad, calidad o veracidad, relación o pertinencia, y manera o claridad. Cuando el respeto de las reglas de eficacia de la intervención puede colisionar con el respeto de la imagen de A, L tendrá tendencia a apartarse de dichas reglas.
En este sentido, "la cortesía puede entenderse también como un conjunto de estrategias conversacionales destinadas a evitar o mitigar dichos conflictos." (Escandell, 1996: 139). Y las estrategias evitadoras se adecuarán a los usos sociales, puesto que están construidas a partir de conocimientos de naturaleza cultural. Cada cultura tendrá una representación particular de dichas tácticas corteses, que determinarán la interpretación de las interacciones, y los consiguientes comportamientos.
Los usos corteses comprenden desde las consabidas expresiones ritualizadas, hasta la idónea selección del material lingüístico y paralingüístico, dentro del amplio paradigma de posibilidades de cada lengua. Para la adecuada elección de dicho material, L tendrá en cuenta los parámetros de la identidad de A, su función social, el tipo de relación entre L y A, las coordenadas espacio-temporales, así como la idoneidad según la situación de comunicación.
La clasificación que recibe un miembro de una sociedad está en función de sus propiedades macrosociales (edad, sexo, posición familiar, etc.), y sus propiedades adquiridas (posición social, profesional, etc.). Estas propiedades deben ser tenidas en cuenta a la hora de seleccionar el material expresivo, ya que toda modificación no justificada acarrea inmediatas consecuencias sociales.
Paradójicamente, una "sobrecortesía" puede resultar descortés por no adecuarse a la idoneidad de la situación, es decir por extravagante, teniendo en cuenta que, puesto que la cortesía es una forma de adecuación social, de seguimiento de las normas y convenciones establecidas, un enunciado ajustado a ellas se presenta como no-marcado, y el que se desvía es el que capta la atención por su "anormalidad" (e.g.
dos colegas compartiendo despacho, uno le dice al otro: "¿Tendrías la amabilidad de cerrar la ventana, por favor?"; la petición, realizada en términos de una gran cortesía, puede presentarse como una recriminación). Si la desviación se produce entre miembros de una misma cultura, la ruptura de la norma se percibe como indelicadeza, o como mala intención, si se produce entre miembros de culturas diferentes hablaremos en términos de estereotipos culturales.
Por lo tanto, veremos en la cortesía una serie de conocimientos adquiridos de paradigmas verbales y paraverbales, tanto ritualizados como de libre creación, sujetos a variaciones culturales: cada cultura conceptualizará las situaciones y las relaciones personales.
1.2. CONCEPTOS DE GÉNERO
Desde un punto estrictamente gramatical, el término género se aplica en el plano lexical a un sistema de clasificación de las palabras, y en el plano morfosintáctico a los fenómenos de concordancia. Los sistemas de género de las lenguas indo-europeas se basan en la oposición de rasgos tales como animado/inanimado, humano/no-humano, macho/hembra … Y el género incide en otras clases gramaticales (pronombres, adjetivos, artículos …).
El género, para la mayor parte de los estudiosos del tema, tiene su origen en "un découpage de la réalité qui varie selon les sociétés. C'est ce découpage qui a laissé son empreinte sur la langue." (Yaguello, 1992: 94). Desde un punto de vista sociológico, el concepto de género o rol de género (Maccoby-Jacklin, 1974) se formuló para justificar fenómenos de la conducta asociados al sexo, difícilmente explicables precisamente por la naturaleza genética y morfológica del sexo.
A partir de ese momento, el concepto de género vino a sustituir al concepto de sexo que, por proceder de la biología, era insuficiente para ser utilizado en la descripción de las conductas humanas relacionadas con el sexo morfológico. Vemos cómo, según esta concepción, se trabaja en la línea de la influencia de la cultura en la construcción de los modelos de género, y en las disimetrías del género en los comportamientos.
Estos estudios han puesto de manifiesto a través de los años que "tanto el sistema sexo/género como la cultura son ejes vertebradores del comportamiento humano" y que la interacción de los factores genéticos y "de la experiencia subjetiva del dimorfismo sexual que, en cada cultura, dota de significado psicológico al género, van a incidir en el autoconcepto, en la regulación y direccionalidad de las propias acciones, en el pensamiento, el lenguaje y las emociones, además de en la percepción de las acciones de los otros." (Martínez et al.
2000: 10) Existe un punto de confluencia como podemos ver entre las concepciones de cortesía y género: se trata en ambos casos de conocimientos adquiridos.
2. Descortesía y género en Chocolat
En el texto de Joanne Harris (1999), Chocolat, gran éxito editorial, incluso antes de ser adaptado cinematográficamente, se "enfrentan" dos puntos de vista: el masculino y el femenino, dos puntos de vista antagónicos, y en abierta oposición. Ella, exótica, liberal, independiente, Él, convencional, mezquino, neurótico. De hecho, el texto está construido por los dos enunciadores, las voces van intercalándose en los sucesivos capítulos. Él, fácilmente categorizable, Ella no tanto.
Pero el hecho de que la "categoría" individuo represivo, rígido, cargado de prejuicios religiosos y conductuales, corresponda al hombre, no puede ser gratuito: el Dios-Padre y la Madre-Tierra en el eterno combate Hombre-Mujer. Y esta represión ejercida por el Hombre hacia la Mujer está materializada en la persona de la mujer acosada y maltratada que la protagonista acoge en su pastelería. Paradójicamente, el hombre represor de la historia, va a colaborar en la re-educación del marido.
El cura, regidor de los usos y costumbres de sus feligreses, pretende conseguir una homogeneización inmovilista de la población, que nada cambie, que nada altere el "correcto" y ancestral funcionamiento de sus gentes.
En términos de psicología cognitiva, nos encontramos con un individuo cuyas creencias irracionales (no en términos de creencias religiosas sino de "certidumbres" acerca de comportamientos cotidianos, de relaciones interpersonales, etc.), producen en él todo tipo de exigencias dogmáticas (imperativos, órdenes categóricas, "mandamientos"…), sensaciones de "terribilización" ("es espantoso, terrible, horrible…"), auto-hetero evaluación ("quien hace esto es/soy malo, despreciable, execlable"…), con baja tolerancia a la frustración ("no-lo-soporto"…).
Pero, como veremos al analizar los enunciados de la novela, en pocas ocasiones, el comportamiento del cura llega a la descortesía intencionada (Lakoff, 1989; Kasper, 1990) atendiendo a la diferenciación entre cortesía, comportamiento no cortés y descortesía o rudeza, que asocia los dos primeros tipos a las normas sociales aprobadas en las interacciones verbales, según las cuales el comportamiento cortés asegura la armonía social, y compensa el conflicto potencial que puede suponer un intercambio conversacional, intentando mantener el equilibrio.
La descortesía verbal rompe precisamente este equilibrio, puesto que se trata de una violación del contrato conversacional basado en los derechos y obligaciones que los interlocutores se conceden mutuamente. Los actos descorteses prototípicos son los que denotan un estado psicológico negativo de L respecto a A (e.g.insultar, despreciar…).
Dichos actos no pueden efectuarse mediante locuciones performativas, sino que deben ser definidos de acuerdo con los efectos perlocutivos que L pretende producir (ni siquiera al decir "te desprecio" se puede provocar incondicionalmente el efecto perlocutivo deseado). En la línea de análisis establecida por G.
Kasper (1990) para la descortesía intencionada, se encuentra la que se debe a un fallo de control de las emociones, es decir, la expresión incontrolada de alegría o enfado que puede ser percibida por el entorno como descortesía, la estratégica, que se corresponde con el comportamiento no cortés de Lakoff (1989), y la irónica, que puede considerarse como un subtipo de rudeza estratégica al ser deliberada, y tener un objetivo determinado.
La descortesía no intencionada supone la violación de las normas de cortesía por fallo pragmático. En nuestro texto, paradójicamente, el protagonista masculino es el que se siente "agredido" por el femenino en su territorio, y querrá defenderlo con sus armas. Ella es pues la "descortés", la que rompe las normas de convivencia por él instauradas para el correcto funcionamiento de la sociedad, la que destruye el "bienestar" del pueblo, la que no tiene modales.
3. Análisis de elementos de cortesía en Chocolat Comentaremos elementos del texto original relacionados con las explicaciones expuestas en nuestra introducción a los conceptos culturales de cortesía y género.
Se han analizado las traducciones al francés y al español , y se han aportado comentarios de aquellas traducciones que, desde nuestro punto de vista, alteran el texto original respecto a la restitución de la expresión de ciertos códigos de cortesía, determinadas actitudes y comportamientos de los personajes, así como algunas percepciones sensoriales.
No ofrecemos en cada caso traducciones alternativas, en tanto que alargaría considerablemente nuestro trabajo al necesitar adentrarnos en un estudio lingüístico contrastivo.
3.1. COMPORTAMIENTO CORTÉS: CÓDIGOS DE CORTESÍA
(1) he greeted me with a shy politeness which was almost courtly. (28) – politesse timide qui confinait à la courtoisie. (27) – tímida cortesía, casi con galantería. (31)
En esta representación del uso cortés del saludo que se hace la protagonista, nos encontramos ante una distinción que conviene tomar en cuenta. "Politeness" y "courtly": "polite" remite a buena educación, refinamiento o elegancia, en tanto que "courtly" remite a ceremonioso; existe pues un salto cualitativo y protocolario entre ambos conceptos. La protagonista percibe el comportamiento de algunos de los habitantes como tan exageradamente educado que lo vería más propios de otra ubicación.
El texto español utiliza el término galantería, demostración de obsequio y cortesía, según J. Casares (s.v.), cualidad de galante (atento, fino), amabilidad, según M. Moliner (s.v.).
(2) I have long since stopped asking him to call me Vianne. His sense of propriety forbids it. (80) – son sens des convenances le lui interdit. (90) – su sentido del decoro se lo impide. (95)
