Se mueven las hojas
de los árboles
y el viento
me seduce
es aquí,
donde me suelto
y comienzo a escribir
transportándome,
en un sueño.
sus calles solitarias
y abiertas
las que me hablan
en el silencio.
Y en una esquina
alguna vez
la encontré a ella
sedienta de sentir
besos y caricias;
pero fue una historia perdida
en el tiempo.
¡VIEDMA!;
¿Dime tus secretos?
los que navegan
por tu río ancho
y transporta a ese ángel
que es casi mío…
Gustavo D. Alonso
Viedma, 03 de Agosto de 2005

