Entre el aire y el fuego.

Usted,<br /> ¿se ha dado cuenta que el olvido<br />es <br /> algo más<br /> que inaugurar la ausencia?<br />¿Que es una geografía sin vertientes<br />sobre la piel <br />sumisa <br />de la tierra<br />donde se hacina toda la sal de la tristeza,<br />donde crepitan lámparas amargas<br />por los cielos desnudos<br /> y las grietas,<br />y estridulan su látigo los grillos<br />bajo la luz<br /> herida<br /> de cuatro lunas ciegas?<br />Un territorio hastiado de intemperies <br />donde vamos muriendo,<br /> de a poquito,<br />sedientos de no verlo,<br />de no andar de su mano las mañanas,<br />de no escuchar su voz<br /> cuando regresa,<br />donde creemos<br /> casi un imposible<br />retornar al asombro de ser uno<br />porque ya no sabemos cómo hacerlo. <br />Donde nos faltan nombres<br /> y palabras<br />y antiguos arenarios de promesas <br />y la savia especial de la ternura<br />y esa cierta vergüenza<br />al extender los sueños<br /> y no hallarlo<br />desnudando el amor,<br /> a la derecha…<br />Si alguna vez su sangre,<br /> su esperanza,<br />pudo sobrevivir a esa miseria,<br />usted<br /> se ha dado cuenta que,<br /> el olvido<br />es,<br /> algo más,<br /> que inaugurar la ausencia.