CORTESIA, PERCEPCIONES Y GENERO:"CHOCOLAT" UNA (DULCE) INTERPRETACIÓN In Santaemilia, J. (ed.) Género, lenguaje y traducción . Universitat de València, Conselleria de Benestar Social, Dirección General de la Mujer. Col.lecció Quaderns de Gènere, Sexe i Llenguatge , I. ISBN: 84-37
Entrevista
CORTESIA, PERCEPCIONES Y GENERO:"CHOCOLAT" UNA (DULCE) INTERPRETACIÓN
In Santaemilia, J. (ed.) Género, lenguaje y traducción . Universitat de València, Conselleria de Benestar Social, Dirección General de la Mujer. Col.lecció Quaderns de Gènere, Sexe i Llenguatge , I. ISBN: 84-370-5730-2, pp.285-295.
A.Emma Sopeña-Balordi Universitat de València
A David mi percepción de la realidad.
La realidad es falsa nos la imponen los ojos. Lucía Etxebarría
Guárdame en la memoria del tacto y seré siempre caricia para ti. José Luis Morales
Il est de forts parfums pour qui toute matière est poreuse. On dirait qu'ils pénètrent le verre. Baudelaire
1.PRINCIPIOS MORALES, BUENOS MODALES
En trabajos anteriores (Sopeña-Balordi, 2001, 2002) vimos que el origen de la cortesía se encontraba en la vida de la corte, y que a finales de la Edad Media fue un mecanismo utilizado por los cortesanos para desmarcarse del pueblo llano creando un sistema de modales que serviría de pauta social distintiva en las formas de comportamiento público y privado, y que iría extendendiéndose a lo largo de los siglos.
En efecto, todo grupo social posee normas que regulan la conducta de sus integrantes, puesto que el mero hecho de vivir en comunidad supone que éstos comparten esquemas valorativos de la sociedad a la cual pertenecen. Cada componente se deberá adaptar a la vida social, y respetar las normas de la misma, lo cual significa cumplir deberes y obligaciones a cambio de gozar de un conjunto de derechos y privilegios.
Las actitudes y comportamientos de los individuos están orientados por las normas, ideales y valores generales de su grupo social, que rigen las pautas generales de comportamiento y expectativas que tienen relación con la tradición de dicho grupo. Este proceso se interioriza en la conciencia del individuo. Puesto que toda sociedad está interesada en preservar su existencia y desarrollo adecuados, demanda de sus individuos que actúen como "se espera" que lo hagan.
Las normas sociales, de educación y cortesía, que abarcan los comportamientos verbales y no verbales, establecen lo que "debe ser", lo que los individuos deben hacer y no hacer en su interacción social en una dicotomía maniquea entre "lo bueno" y "lo malo" de los comportamientos.
Las costumbres incluyen, por una parte, lo relativo a prácticas comunes o convenciones sociales que definen el carácter de un grupo o nación, por ejemplo, el modo de saludar, la manera de vestir, las normas sociales, la etiqueta, las normas de cortesía. Tales costumbres varían de una región a otra, de una época a otra y van evolucionando en el seno de una misma sociedad.
Pero, además, las costumbres involucran otro tipo de prácticas más trascendentales que reflejan el carácter o modo de ser de las personas; por ejemplo, actitud ante los diversos estamentos de la sociedad, ante los derechos humanos,etc. Dichas prácticas se relacionan con la naturaleza social y la esencia espiritual del ser humano. Así pues, el individuo social emitirá juicios de valor con relación a sí mismo y a los demás.
Por medio de ellos, catalogará lo que "está bien" y lo que "está mal" en la conducta de los individuos, a la vez que expresa lo que se "debería" hacer; todo ello en un contexto determinado.
Por lo tanto, la esencia valorativa del comportamiento trasciende la dimensión individual adquiriendo relevancia dentro del contexto social, en la medida en que las conductas juzgadas como adecuadas son aceptadas y asumidas por el colectivo, siendo compartidas o rechazadas por los integrantes de los diferentes grupos sociales y de las distintas generaciones.
Estos principios reguladores de los comportamientos sociales están relacionados con la ética, disciplina que estudia el desarrollo y funcionamiento de los valores y tradiciones morales de una sociedad, el establecimiento de los "criterios" de valoración de la responsabilidad individual. Por lo tanto, los criterios de moralidad son valorativos, prescriptivos y normativos, y en base a ellos, los individuos tomarán sus decisiones y orientarán sus comportamientos según la conciencia social.
No olvidemos que el término "moral" proviene del latín "mores", costumbres, modos de comportamiento atendiendo a las características, condiciones y naturaleza del grupo social en cuestión. El comportamiento ético varía de un grupo social a otro, e incluso de un individuo a otro. Pero, ¿hasta dónde el ser social es libre para adoptar una postura ética determinada? ¿Acaso la conducta de un individuo no involucra a otros en el seno de la sociedad?
En efecto, el comportamiento será juzgado adecuado o inadecuado, correcto o incorrecto, permitido o prohibido en relación con los demás y con los principios rectores del comportamiento social. El comportamiento ético-social trasciende la dimensión individual, y es apreciado en el contexto colectivo. Los códigos comportamentales serán pues compartidos o rechazados por los integrantes de los diferentes grupos sociales y generacionales, variando de una época a otra pero conservando el contenido esencial.
Los principios reguladores en las interacciones diarias pueden ser coincidentes o divergentes entre distintos individuos dentro de una misma sociedad. Cuando una conducta comportamental refleja indiferencia hacia los principios ético-morales, se califica de actitud amoral. Hoy en día, el concepto de moral es empleado más bien considerando la intencionalidad del comportamiento, es decir el impulso voluntario que lo guía.
Este concepto lo pondremos en relación con el de respeto, considerando que así como la cortesía conduce a la práctica de la igualdad entre los individuos sociales, el respeto, por el contrario, proviene de una comparación intrínseca basada en un sentimiento, y no en una calidad de comportamiento como ocurre con la cortesía. Además, ese sentimiento nos viene impuesto, como sostiene Kant (1984).
Se podría decir que el respeto sería el contenido, y el comportamiento cortés, la buena educación, sería la forma en que ese contenido se manifiesta. La cortesía no tiene un sentido moral, como el respeto, sino que usa de convenciones más o menos artificiosas, de ahí la condena que de ella hace Rousseau. Pero esta comedia de la cortesía es "inevitable" en un sociedad armoniosa.
2. LA REPRESENTACIÓN DE UNA MORALIDAD
Los temas anteriores van a ser analizados en relación con los de las percepciones sensoriales y género en la figura de dos personajes que podríamos calificar de antagónicos. La novela de Joanne Harris Chocolat (1999) fue un gran éxito editorial incluso antes de ser adaptada cinematográficamente. En ella ocupa el lugar privilegiado Vianne Rocher, exótica extranjera, que llega al pueblo francés de Lansquenet, donde alquila un local con el fin de convertirlo en una pastelería, La Céleste Praline.
Bella y joven madre soltera intentará ganarse una clientela en un lugar gobernado por la tiranía de las convenciones representada por Francis Reynaud, un joven cura de una austeridad fanática e integrista, que ve en ella no sólo la representación de la tentación para sus feligreses, sino también un desafío para su autoridad patriarcal (e.g.pretende inaugurar su establecimiento en plena cuaresma).
La representación de Vianne por parte del cura como imagen de la mujer tentadora es patente (cf.Eva, tienta, seduce a su compañero en el jardín del Edén, dándole a probar el delicioso fruto prohibido – Vianne ha sido introducida en la brujería por su madre, incluso "lee" en el chololate, y por ello es tratada públicamente de "bruja"). Vianne y La Céleste Praline, van a constituir una amenaza contra la "moralidad" y el orden establecido.
Como se nos dice en la contraportada de la edición francesa, se declara la contienda entre los partisanos de las promesas celestes y los de las delicias terrestres. La denominación no es gratuita (la peladilla celeste, dulce muy tradicional en Francia como adorno en regalos para bautizos y comuniones, celeste para los niños, rosa para las niñas; la relación con la religión es obvia).
Chocolat, el chocolate, es una metáfora, dulce amor sincero e incondicional hacia los desvalidos y proscritos (la mujer maltratada, el niño acosado por su madre, la anciana rebelde, los hippies de las barcas…), versus hipocresía, sometimiento y conveniencia.
3. RELIGIÓN, REPRESIÓN, GÉNERO
Así pues, en nuestra obra, nos encontramos ante un personaje religioso estrictamente grotesco en sus comportamientos (auto)represivos. El hecho de que sea un hombre el que encarne el sometimiento de las emociones, no puede ser gratuito, como tampoco lo puede ser que ese hombre sea un religioso, a pesar de que la escritora insista en que se trata de una historia de personalidades, de maneras de sentir, de sentimientos, de tolerancia e intolerancia.
Vianne causará estragos en los votos de los ciudadanos; su misteriosa sagacidad y habilidad para percibir y aliviar las desilusiones de sus clientes, les llevará a que se abandonen a la tentación de la felicidad, sólo una "bruja" puede despertar tales vicios pecaminosos, y concebir tales remedios reprobables que culminarán en la última provocación: el Festival del Chocolate en el Día de Pascua.
Confrontación entre aquellos que permanecen en el refugio de las convenciones religiosas y sociales, y los comensales que descubren y se deleitan con el sabor de lo placentero. Liberación versus dogma. Paganismo versus adoctrinamiento. Deseo humano versus inhibición mecanicista.Indulgencia versus inclemencia. No es tanto Chocolat una crítica burlesca a la Iglesia Católica, como una objeción de conciencia, una denuncia en clave burlesca de los que utilizan la religión con fines de dominación.
4. CONVENCIONES, EMOCIONES, PERCEPCIONES
Si reflexionamos en la secuencia siguiente, secuencia vital de nuestra comunicación (Lange: 17): percibir – sentir – expresar (reaccionar), convendremos en que en cada situación con la que nos enfrentemos en nuestra vida, sentiremos algo con respecto a ella, y podremos expresar o no lo que sentimos, es decir reaccionar de acuerdo con el sentimiento.
La percepción del mundo que un ser tiene puede verse alterada por motivos muy variados, llegando a crear desconfianza en la propia percepción, es decir desorientación respecto a la propia referencia interior. Sobre la auténtica expresión emocional, principalmente cuando la carga emocional es grande y difícil, reina la prohibición y el prejuicio (Lange: 19).
La rigidez de las convenciones en el seno de sociedades muy codificadas y cerradas en ellas mismas, provoca tal involución emocional que sus componentes no son ni siquiera conscientes de la represión que ellos mismos ejercen en la manifestación de sus reacciones ante acontecimientos activadores.
Dicha represión tiene como consecuencia una opacidad emocional limitante, temerosa y timorata que considera equívocas las percepciones, irracionales las emociones, y peligrosos los sentimientos y su expresión, pues alborotan las costumbres, y causan sufrimiento. Ciertos sentimientos serán catalogados commo "demasiado" intensos, y no serán bien "vistos" por los códigos culturales. Existe un umbral de disfrute normalizado, más allá del cual no está permitido adentrarse.
Lo "demasiado bueno" sobrepasa las creencias limitantes, será contemplado como sospechoso. Pero los (auto)condicionamientos culturales reprimen incluso las percepciones, distorsionándolas, provocando en ocasiones reacciones desmedidas, irracionales, en conflicto, no hay permiso para percibir, para sentir.
5. GÉNERO O ROL DE GÉNERO
El concepto de género se creó para justificar ciertos fenómenos de la conducta de las personas asociados al sexo, no explicables en base a la naturaleza genética ni morfológica, e influenciados por la cultura, y produciendo efectos asimétricos en los comportamientos.
En efecto, en la construcción de la individualidad intervienen factores vinculados a variables de la persona y de la situación (aspectos biológicos y psicosociales), así como peculiaridades estableciendo categorías que inciden cognitivamente en las percepciones y atribuciones realizadas por las personas sobre sí mismas y sobre los demás, adscribiéndolas esta manera a grupos de pertenencia.
La experiencia subjetiva del llamado dimorfismo sexual dota en cada cultura de significado psicológico al género, e incide en el autoconcepto, en la regulación de los propios comportamientos, en la percepción de los comportamientos ajenos, en el pensamiento, en el lenguaje y en las emociones.
Desde esta perspectiva, el género es una construcción psicosocial relacionado con el ser sexuado cuyo sistema de creencias y valores que incide en la construcción del psiquismo, y produce variables comportamentales derivadas del sistema cognitivo y afectivo-motivacional.
Las relaciones sociales se configuran y se viven según patrones diferenciales, por lo que el contenido de éstos pone de manifiesto todo el sistema de valores sociales de cada cultura, entendida ésta en un sentido que abarca las estructuras sociopolíticas, los modos de vida, los mitos y tradiciones, el lenguaje, el conocimiento científico, en resumen, las creaciones de la mente y la acción y prácticas humanas. (Martínez Benlloch: 14-15)
6. LENGUAJE EMOCIONAL Y GÉNERO
